¡Ay! de los que solo esperan que el Señor descienda sobre una nube
La mayor esperanza para los creyentes en el Señor es recibir Su regreso y ser arrebatados al reino de los cielos. Ahora que han comenzado las grandes catástrofes, recibir al Señor es un asunto de suma urgencia. El mundo religioso, basándose en las palabras de la Biblia, “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11), cree que, como el Señor Jesús ascendió al cielo en un cuerpo espiritual sobre una nube después de Su resurrección, también regresará en un cuerpo espiritual, descendiendo sobre una nube. Todos están esperando ver el cuerpo espiritual del Señor Jesús descender del cielo sobre una nube para llevarlos al reino de los cielos. Pero ¿lograrán realmente recibir al Señor de esta manera? ¿Por qué los creyentes basan su fe y la bienvenida al Señor en las palabras de los ángeles en lugar de en las palabras del Señor Jesús? A fin de cuentas, ¿quién es el Señor, y quién es Dios? Cuando se trata del asunto crucial de la bienvenida al regreso del Señor, ¿debemos creer las palabras del Señor o las de los ángeles? Las palabras que acabo de citar fueron claramente dichas por los ángeles. Solo dijeron que el Señor Jesús regresaría de la misma manera en que se fue, pero nada más. ¿Acaso con esto podemos estar seguros de que el Señor regresará en un cuerpo espiritual? El Señor Jesús dijo: “Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Marcos 13:32). Entonces, ¿cómo podrían los ángeles saber cómo regresaría el Señor? Siendo así, ¿puede ser exacta la profecía de los ángeles? El Señor Jesús nunca dijo que regresaría y se aparecería al hombre como un cuerpo espiritual. En cambio, dijo repetidamente que vendría como “el Hijo del Hombre” y como “el novio”. Por ejemplo: “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25). “A medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). Basándonos en las profecías del Señor Jesús, podemos estar seguros de que, cuando el Señor regrese, se hará carne como el Hijo del hombre, aparecerá y expresará la verdad para realizar Su obra, y llevará a cabo la obra de juicio de los últimos días para salvar a un grupo de personas y hacerlos vencedores. Él difundirá el evangelio del reino a todas las naciones del mundo, para que el reino de Dios se materialice en la tierra. Dios, al aparecerse en la carne para llevar a cabo Su obra, derrota a Satanás y a todas las fuerzas enemigas, y establece Su reino en la tierra. Esto revela plenamente el gran poder y la sabiduría de Dios, y así es como Dios obtiene la gloria.
Sin embargo, la gente no entiende en absoluto la obra de Dios. Basándose solo en sus propias nociones y figuraciones, delimitan la manera en que el Señor Jesús regresará, pensando que vendrá en un cuerpo espiritual. Solo lo aceptarán cuando vean Su cuerpo espiritual descender sobre una nube. Esto es un error fatal. Porque cuando la gente vea llegar Su cuerpo espiritual, pensará que ha recibido al Señor, pero en realidad, se enfrentará a la calamidad. Es como cuando Tomás vio aparecerse ante él el cuerpo espiritual del Señor; solo entonces creyó y dijo: “¡Señor mío y Dios mío!”. El Señor Jesús no lo aprobó, sino que dijo: “Crees porque me has visto; benditos los que no han visto, pero aun así creen” (Juan 20:29). En los últimos días, el Señor se ha hecho carne como el Hijo del hombre, expresando la verdad para realizar la obra de juicio. Si no crees ni aceptas esto, e insistes en esperar hasta ver el cuerpo espiritual del Señor descender sobre una nube para creer, perderás tu oportunidad de ser salvado por Dios en los últimos días. Cuando el cuerpo espiritual del Señor descienda, será el momento en que la obra de juicio de Dios haya concluido, y cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malvados. Eso cumplirá la profecía del libro del Apocalipsis: “He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él” (Apocalipsis 1:7). Para entonces, ya será demasiado tarde. Será el momento en que la gente se lamente y cruja los dientes, dándose golpes de pecho con desesperación. Leamos un pasaje: “A muchas personas puede resultarle indiferente lo que digo, pero aun así quiero decirle a cada uno de estos supuestos santos que siguen a Jesús que, cuando lo veáis descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, este será el momento de la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti. No obstante, deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descender del cielo será también el momento en el que irás al infierno para ser castigado, el momento en el que se habrá proclamado el final del plan de gestión de Dios, así como cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malvados. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando solo exista la expresión de la verdad. Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán sido llevados ante el trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Solo aquellos que persisten en la creencia de que ‘El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso cristo’ se verán sometidos al castigo eterno, porque solo creen en el Jesús que realiza señales, pero no reconocen al Jesús que expresa un juicio severo y revela la vida y el camino verdadero. Y por tanto, solo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. En el momento en que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá hecho nuevos el cielo y la tierra). A partir de este pasaje, podemos ver que la calamidad les espera a todos los que solo aguardan que el Señor descienda sobre una nube, en lugar de aceptar la aparición y la obra del Señor en la carne.