¿Qué significa realmente “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”?
En los últimos días, el Señor Jesús ha regresado nuevamente encarnado y ha expresado más de diez millones de palabras de verdad, realizando la obra de “el juicio comienza por la casa de Dios”. Las personas de todas las naciones y lugares que anhelan la aparición de Dios, al leer las palabras de Dios Todopoderoso, reconocen que es la voz de Dios y regresan en masa ante el trono de Dios Todopoderoso. Ellos experimentan el juicio ante el tribunal de Cristo y sus caracteres corruptos son purificados en cierta medida. Sin embargo, en el mundo religioso hay algunas personas que, aunque ven que Dios Todopoderoso ha expresado tanta verdad, todavía no están dispuestas a aceptarla. Ellos piensan: “El Señor Jesús dijo: ‘El que cree en el Hijo tiene vida eterna’ (Juan 3:36). El Señor Jesús es el Hijo del hombre, es Cristo, y Su camino es el de la vida eterna. Creemos que, mientras creamos en el Señor Jesús, podemos obtener la vida eterna. ¿Por qué deberíamos creer en Dios Todopoderoso? ¿Estás diciendo que no podemos entrar en el reino de los cielos aunque creamos en el Señor Jesús? Imposible. El Señor no nos abandonará”. ¿Es correcta esta opinión?
Es cierto que el Señor Jesús dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”, pero también dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). ¿Qué quiso decir el Señor Jesús con esto? Significa que no basta con solo creer en el Jesús de la Era de la Gracia. Lo más importante es creer en el regreso del Señor Jesús, en la segunda venida del Señor Jesús, y en que el Espíritu de verdad ha venido para guiar al hombre a entrar en toda la verdad. Eso es lo crucial. Por lo tanto, podemos estar seguros de que las palabras del Señor Jesús: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”, pueden entenderse así: “creer en el Hijo” no solo significa creer en el Señor Jesús, sino también creer en el Hijo del hombre que regresa en los últimos días. Es creer en todas las verdades expresadas por Dios Todopoderoso en los últimos días. Solo así podemos obtener la vida eterna. Si solo creemos en el nombre del Señor Jesús de la Era de la Gracia, será imposible que obtengamos la vida eterna. Porque en la Era de la Gracia, el Señor Jesús solo realizó la obra de redención; no realizó la obra de juicio. Por lo tanto, lo que la gente obtuvo al creer en el Señor Jesús en la Era de la Gracia fue muy limitado. Todos sabemos que, durante los últimos dos mil años de la Era de la Gracia, aunque los pecados de todos los creyentes en el Señor han sido perdonados, ellos siguen viviendo en un ciclo sin fin de pecar de día y confesarse de noche. Por mucho que intenten someter sus cuerpos, no pueden liberarse de las ataduras del pecado. ¿No es esto un hecho? Nadie ha podido entender por qué es así, pero Dios Todopoderoso ha dejado este asunto completamente claro.
Dios Todopoderoso dice: “Aunque Jesús vino entre los hombres e hizo mucha obra, solo completó la obra de redimir a toda la humanidad y sirvió como ofrenda por el pecado del hombre; no lo despojó de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no solo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para despojar completamente al hombre de su carácter corrompido por Satanás. Y así, una vez que el hombre fue perdonado por sus pecados, Dios volvió a la carne para guiar a este a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a un reino más elevado. Todos los que se someten a Su dominio disfrutarán una verdad superior y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio). “Tú solo sabes que Jesús descenderá en los últimos días, pero ¿cómo lo hará exactamente? Pecadores como vosotros, que acaban de ser redimidos y que no han experimentado el cambio ni el perfeccionamiento por parte de Dios, ¿pueden ser conformes a las intenciones de Dios? Para ti, que aún eres tu antiguo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no tengas pecado ni impureza. ¿Cómo puedes ser santificado si no has experimentado el cambio? En tu interior, estás lleno de impurezas y eres egoísta y vulgar, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu fe en Dios; simplemente has sido redimido, pero no has experimentado el cambio. Para que seas conforme a las intenciones de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; de lo contrario, solo has sido redimido y no es posible que seas santificado. En tal caso, no eres apto para disfrutar de las maravillosas bendiciones junto a Dios, porque te has quedado un paso atrás en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento de este. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de recibir directamente la herencia de Dios” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Acerca de los apelativos y la identidad). Las palabras de Dios Todopoderoso son muy claras. Las personas que solo aceptan la obra de redención del Señor Jesús simplemente han obtenido el perdón de sus pecados; no han sido limpiadas de sus pecados ni santificadas. No pueden obtener la aprobación de Dios y, desde luego, no están cualificadas para obtener la vida eterna. Para obtener la vida eterna en nuestra fe, debemos aceptar la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días. Solo al ser limpiados del pecado, entender más verdades y obtener verdades más elevadas, podremos vivir en la luz y estar cualificados para heredar las promesas de Dios. Por eso, la gente no puede obtener la vida eterna creyendo solo en el Señor Jesús. Deben recibir el regreso del Señor Jesús, aceptar todas las verdades expresadas por Dios Todopoderoso, resolver su naturaleza pecaminosa y ser limpiados de sus pecados para lograr un cambio de carácter. Solo entonces podrán obtener la vida eterna. Cualquiera que vea que Dios Todopoderoso ha expresado tantas verdades, pero se niegue a aceptarlas, es sin duda alguien que siente aversión por la verdad y la odia. Estas personas serán abandonadas y descartadas por Dios, y caerán en los desastres. Por eso, Dios Todopoderoso dice: “Os digo esto: las personas que no aceptan la verdad, pero que esperan ciegamente la llegada de Jesús sobre nubes blancas, son sin duda quienes blasfeman contra el Espíritu Santo y pertenecen sin duda a la categoría que será destruida. Deseáis simplemente la gracia de Jesús, y solo queréis disfrutar el gozoso reino del cielo, pero nunca habéis obedecido las palabras pronunciadas por Jesús ni habéis aceptado la verdad expresada por Él cuando vuelve a la carne. ¿Qué ofreceréis a cambio de la realidad del regreso de Jesús sobre una nube blanca? ¿La sinceridad con la que cometéis repetidamente pecados, y después los confesáis una y otra vez? ¿Qué ofreceréis en sacrificio a Jesús, que vuelve sobre una nube blanca? ¿El capital de los muchos años de trabajo con el que os exaltáis a vosotros mismos? ¿Qué ofreceréis para hacer que el Jesús retornado confíe en vosotros? ¿Es esta vuestra naturaleza arrogante, que no se somete a ninguna verdad?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. En el momento en que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá hecho nuevos el cielo y la tierra). “El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los preceptos, las palabras y las cadenas de la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque lo único que consiguen es agua turbia a la que se han aferrado miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. A los que no se les provee del agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Solo buscas aferrarte al pasado, quedarte quieto y mantener las cosas como están y no buscas cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no serás siempre antagónico a Dios? […] observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna).