El reino de los cielos, ¿está en el cielo o en la tierra?

29 Mar 2026

Todos los creyentes en el Señor confían en la promesa del Señor Jesús: “Porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros(Juan 14:2-3). Muchas personas, basándose en las palabras del Señor, esperan que el Señor venga y las arrebate al reino de los cielos. Creen que la promesa del Señor no quedará en nada y que, cuando Él venga, ciertamente arrebatará a la gente directamente al cielo. Si la gente todavía está en la tierra y no ha sido arrebatada, piensan que esto demuestra que el Señor no ha regresado. ¿Es correcto este punto de vista?

Después de la resurrección y la ascensión del Señor Jesús, Él dispuso un lugar para nosotros, sí. Pero ¿sabéis cómo preparó Él este lugar? ¿Sabéis qué obra se debía hacer a la hora de prepararlo? ¿Podéis estar seguros de que lo que dispuso el Señor fue que entráramos vivos en el cielo? ¿O fue que entráramos en el reino espiritual después de la muerte? En el mundo religioso, mucha gente espera a que el Señor la arrebate al reino de los cielos, pero ¿acaso han pensado dónde está exactamente el reino de los cielos? ¿Adónde han sido arrebatados los que han recibido al Señor? Algunos dicen que, por supuesto, son arrebatados al aire para encontrarse con el Señor. Pero ¿es realmente así? ¿Cómo puede vivir la gente en las alturas? ¿Puede una persona de carne vivir después de que la arrebaten a las alturas? Otros dicen: “¡Son arrebatados al cielo!”. ¿Qué son el cielo y el reino espiritual? Son los lugares a donde va la gente después de morir. Nuestros cuerpos físicos no pueden entrar directamente en el reino espiritual; solo después de la muerte podemos entrar en él. El Señor profetizó Su regreso para que lo recibiéramos mientras estuviésemos vivos. Morir y regresar al reino espiritual no puede ser llamado recibir al Señor. Entonces, creer que entrar en el reino celestial significa que te arrebaten a las alturas, ¿no es solo la noción y figuración del hombre? Es simplemente irreal. Si nuestra comprensión de las profecías del Señor está distorsionada, la espera del regreso del Señor podría ser un esfuerzo en vano, una espera inútil.

Entonces, ¿el lugar que el Señor ha preparado para nosotros, está en el cielo o en la tierra? Veamos qué dice el Padrenuestro: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo(Mateo 6:10). Además, el libro del Apocalipsis profetiza: “Y yo, Juan, vi la nueva Jerusalén, la ciudad santa, que bajaba de Dios desde el cielo […] Mirad, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él morará con ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios(Apocalipsis 21:2-3). “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos(Apocalipsis 11:15). Estas profecías mencionan que “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo”, “la nueva Jerusalén, la ciudad santa, que bajaba de Dios desde el cielo”, y “el tabernáculo de Dios está entre los hombres”. Esto se refiere a que el reino de Cristo se materializará en la tierra. Dios establecerá Su reino en la tierra. El Señor Jesús nos pide que oremos para que el reino de Dios venga a la tierra, para que Su voluntad se haga en la tierra. Él nunca dijo que el reino de Dios se establecería en el cielo, y mucho menos nos pidió que esperáramos ser arrebatados al aire un día. Piénsenlo todos, ¿no es así? Entonces, si siempre estamos esperando ser arrebatados al aire para entrar en el reino de Dios, ¿no va esto en contra de las palabras del Señor y de Sus intenciones? Los reinos de la tierra se convertirán en el reino de Dios. El Señor viene a realizar Su obra en la tierra en los últimos días, así que el reino de los cielos está en la tierra. Donde está el Señor, allí está el reino de los cielos. El reino de los cielos se materializará finalmente en la tierra.

Entonces, ¿qué significa que el Señor fue a prepararnos un lugar? Principalmente, Él preparó en la tierra las familias en las que nacería el pueblo escogido de Dios, las circunstancias adecuadas y la oportunidad de que recibiera al Señor y asistiera al banquete. Así que, el lugar donde nace el pueblo escogido de Dios y las circunstancias en las que acepta la obra de Dios, todo ha sido predestinado por Dios. Entonces, ¿qué quiso decir el Señor al decir “donde yo estoy, allí estéis también vosotros”? Ahora Dios se ha convertido en el Hijo del hombre y ha venido a la tierra. Por tanto, como pueblo escogido de Dios, también hemos nacido en los últimos días y hemos venido a la tierra a aceptar la obra y la salvación de Dios. ¡A esto se refería el Señor con preparar un lugar para nosotros! El Señor ha regresado en los últimos días, pero solo unos pocos en el mundo religioso han oído la voz de Dios y se han vuelto a Él, y han aceptado a Dios Todopoderoso. Estas personas han sido arrebatadas.

Ahora, Dios se ha hecho carne como el Hijo del hombre, expresando la verdad para realizar la obra de juicio. Cuando oímos la voz de Dios, recibimos al Señor y somos arrebatados ante el trono de Dios, eso es verdaderamente ser “arrebatado”. Cuando la iglesia es arrebatada, esto no significa que todos los creyentes lo sean, sino que las vírgenes prudentes que oyen la voz de Dios y reciben al Señor son arrebatadas. Entonces, ¿qué obra realiza Dios después de que la gente es arrebatada? Es lo que la Biblia profetiza: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios(1 Pedro 4:17). Es Dios Todopoderoso que expresa la verdad para realizar la obra de juicio. Esto cumple la profecía del Señor Jesús: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad(Juan 16:12-13). La obra de juicio de los últimos días que realiza Dios Todopoderoso es para establecer el reino de Cristo en la tierra. Antes de que comiencen las grandes catástrofes, Dios formará un grupo de vencedores. Este grupo de vencedores serán las columnas en el reino de Dios; son los que reinarán como reyes con Dios en el reino de Cristo. Los que son hechos perfectos por Dios durante las catástrofes serán el pueblo de Su reino. Todos aquellos que se nieguen sistemáticamente a aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días serán puestos en evidencia y descartados por Dios, y no tendrán parte en el reino de Cristo. Hoy, Dios Todopoderoso ya ha formado un grupo de vencedores en China. Estos vencedores están dando testimonio por Dios en todo el mundo, propagando y difundiendo el evangelio del reino de Dios. Ahora es el momento crucial en que Dios está haciendo perfecto a Su pueblo en todas las naciones en medio de las catástrofes. Todos los que aceptan la obra de Dios de los últimos días han seguido las huellas del Cordero y han sido arrebatados ante Dios. El pueblo escogido de Dios come y bebe Sus palabras, ha experimentado Su juicio y castigo, y sus actitudes corruptas han sido purificadas y cambiadas. Todos han dado testimonios verdaderos. Dios ya ha ganado un grupo de vencedores. Cuando la obra de Dios termine y lleguen las grandes catástrofes de los últimos tres años y medio, este reino que pertenece a Satanás será completamente destruido con un estruendo. Todas las fuerzas malvadas que se resisten a Dios también serán destruidas, y, entonces, el reino de Cristo se materializará por completo en la tierra. En ese momento, los que han sido salvos entrarán en el reino con Dios y disfrutarán del reposo juntos. Esto cumplirá las palabras de Dios Todopoderoso: “A medida que Mis palabras se completan, el reino se forma poco a poco en la tierra y el hombre regresa gradualmente a la normalidad, y, así, se establece en la tierra el reino que yace en Mi corazón. En el reino, todo el pueblo de Dios recupera la vida del hombre normal. Se ha ido el invierno helado, reemplazado por un mundo de ciudades primaverales, donde la primavera perdura todo el año. Ya las personas no se exponen a la desolación del mundo del hombre y ya no sufren el frío gélido del mundo del hombre. Las personas ya no pelean entre sí, los países ya no se enfrentan en guerras, ya no hay más matanzas ni la sangre que fluye de la matanza; todas las tierras están llenas de gozo, y en todas partes rebosa el calor entre los hombres. Camino a lo largo de todo el mundo, disfruto desde lo alto de Mi trono y vivo entre las estrellas. Los ángeles me ofrecen nuevas canciones y nuevos bailes. Ya su propia fragilidad no causa que lágrimas corran por su rostro. Ya no escucho en Mi presencia el sonido del llanto de los ángeles y ya nadie me confía sus problemas. Hoy, todos vosotros vivís en Mi presencia; mañana, todos vosotros existiréis en Mi reino. ¿No es esta la mayor bendición que le confiero al hombre?(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 20).

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