¿Están cualificados para entrar en el reino de los cielos aquellos cuyos pecados son perdonados?

30 Mar 2026

Muchos creyentes en el Señor piensan: “El Señor Jesús ya ha perdonado nuestros pecados y estamos justificados por la fe. El Señor nos ve sin pecado, entonces, ¿por qué no podemos ser arrebatados directamente al reino de los cielos?”. Ahora hablemos un poco sobre esta pregunta. Es verdad que los pecados de las personas son perdonados por creer en el Señor, pero ¿por qué siguen pecando con frecuencia después de que sus pecados son perdonados? ¿Por qué, aunque crean en el Señor toda la vida, son incapaces de liberarse de las ataduras de su naturaleza pecaminosa y siguen viviendo en el pecado sin poder salir de él? Además, después de que sus pecados son perdonados, ¿por qué las personas pueden seguir condenando a Dios, resistiéndose a Él y traicionándolo? ¿Cuál es el problema aquí? Los judíos ofrecían holocaustos después de pecar, y sus pecados eran perdonados. Entonces, ¿por qué aun así fueron capaces de clavar en la cruz al Señor Jesús, quien expresó la verdad? Esto basta para demostrar que el hecho de que los pecados de una persona sean perdonados no significa que se haya liberado del pecado, y mucho menos que haya sido santificada. Esto se debe a que, después de que los pecados de una persona son perdonados, la naturaleza pecaminosa en su interior sigue existiendo; es decir, su naturaleza de pecar sigue existiendo. Sigue viviendo en el pecado todos los días y lleva una vida de pecar y confesar, confesar y pecar. La Biblia dice: “Sin santidad, ningún hombre contemplará al Señor(Hebreos 12:14). “Por lo tanto debéis ser santos, porque Yo soy santo(Levítico 11:45). Entonces, ¿esas personas están cualificadas para disfrutar de las promesas y bendiciones de Dios? ¿Están cualificadas para ser arrebatadas al reino de los cielos? En absoluto.

En la Era de la Gracia, nadie pudo ver con claridad que la obra que realizó el Señor Jesús era solo la obra de redención, y no la obra de purificar las actitudes corruptas de la humanidad, y mucho menos la obra de salvar por completo a la humanidad de la influencia de Satanás. El Señor Jesús solo sirvió como la ofrenda por el pecado de la humanidad. Siempre y cuando las personas oraran, se confesaran y se arrepintieran en el nombre del Señor Jesús, sus pecados eran perdonados y la ley ya no las condenaba. Este es el verdadero significado de la “salvación” de la que solemos hablar en la Era de la Gracia. Esta salvación no tiene nada que ver con ser purificados y entrar en el reino de los cielos; se puede decir que son dos cosas totalmente distintas. Por lo tanto, el simple hecho de que hayas aceptado la obra de redención del Señor Jesús no significa que estés completamente salvado y que entrarás en el reino de los cielos. Díganme, ¿dijo alguna vez el Señor Jesús que las personas cuyos pecados son perdonados son completamente salvas y están cualificadas para entrar en el reino de los cielos? El Señor Jesús nunca dijo tal cosa, ni tampoco el Espíritu Santo. Pero el Señor Jesús sí dijo algo muy crucial: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad(Juan 16:12-13). ¿Qué significan estas palabras? Nos dicen que lo más crucial al recibir al Señor es recibir al Espíritu de verdad. ¿Quién es el Espíritu de verdad? Es Dios, que viene a expresar la verdad y que los guiará a toda la verdad. Ahora mismo, a ustedes solo se les han perdonado los pecados, y todavía necesitan que Dios realice otra etapa de obra antes de que puedan ser santificados. Tienen que esperar a Dios, que viene a expresar la verdad; Él realizará la obra de juicio comenzando por la casa de Dios. Solo si aceptan las palabras expresadas por este Dios encarnado podrán entrar en toda la verdad, ser purificados y liberarse por completo de la influencia de Satanás; y solo entonces estarán cualificados para entrar en el reino de los cielos. En esta profecía, el Señor Jesús solo dijo: “Cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad”. ¿Qué mensaje transmite esto? Que cuando el Señor regrese, expresará la verdad para realizar la obra de juicio, es decir, la obra de juicio comenzando por la casa de Dios. Solo si experimentan el juicio ante el tribunal de Cristo podrán conocer realmente la verdad de su corrupción y ser purificados de sus actitudes corruptas; solo entonces podrán alcanzar la verdadera sumisión a Dios y seguir Su voluntad. Esto cumple las palabras del Señor Jesús: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad(Juan 17:17). Lo que esto significa es que, en la Era de la Gracia, a la gente solo se le perdonaban los pecados. Aún no habían ganado la verdad ni habían alcanzado la santificación, y Dios todavía tenía que realizar otra etapa de obra para purificarlos. Mira, estas palabras revelan el misterio de entrar en el reino de los cielos. Dios quiere salvar por completo a la humanidad, entonces, ¿cómo lo hace? Él realiza la obra de juicio comenzando por la casa de Dios y nos guía a toda la verdad, para que podamos despojarnos de nuestras actitudes corruptas y alcanzar la salvación completa. Si Dios no nos guía a toda la verdad, entonces la humanidad no podrá alcanzar la salvación completa y no estará cualificada para entrar en el reino de los cielos. Por lo tanto, el Señor nunca dijo que tener los pecados perdonados sea la condición para entrar en el reino de los cielos. Aunque se te perdonen los pecados, y puedas predicar y trabajar para el Señor y también realizar muchos milagros, aun así no estás cualificado para entrar en el reino de los cielos. No solo eso, sino que el Señor Jesús también dirá: “Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad(Mateo 7:23). Todas estas son personas que predican y trabajan, sanan a los enfermos, echan fuera demonios y realizan muchos milagros en el nombre del Señor. ¿Por qué el Señor Jesús aún les diría: “Apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad”? ¿Qué significan estas palabras? Significan que, si no aceptas el regreso del Señor y no aceptas esta obra del Espíritu de verdad que te guía a toda la verdad, entonces, aunque prediques y trabajes, sanes a los enfermos, eches fuera demonios y realices muchos milagros en el nombre del Señor Jesús, a los ojos del Señor eres un practicante de iniquidad. ¡El Señor nunca te ha conocido y no estás cualificado para entrar en el reino de los cielos! Ese es el significado de las palabras del Señor Jesús. No importa cuántos años hayan creído en el Señor; si no aceptan todas las verdades expresadas por Dios en los últimos días, a los ojos de Dios son unos practicantes de iniquidad: deben ser descartados y tienen que caer en el desastre. El Señor Jesús dijo: “El que siga la voluntad de Mi Padre que está en los cielos(Mateo 7:21). ¿Qué significa esto? Significa que los únicos que siguen la voluntad de Dios son aquellos que pueden recibir el regreso del Señor, recibir al Espíritu de verdad, entrar en toda la verdad, aceptar el juicio y castigo de Dios y ser purificados, y que son capaces de cumplir su misión y realizar bien el deber de un ser creado. Estas son las únicas personas que, en última instancia, pueden entrar en el reino de los cielos.

Dios Todopoderoso dice: “Cuando Jesús vino al mundo del hombre, inició la Era de la Gracia y terminó la Era de la Ley. Durante los últimos días, Dios se hizo carne una vez más y, con esta encarnación, finalizó la Era de la Gracia e inauguró la Era del Reino. Todos aquellos que sean capaces de aceptar la segunda encarnación de Dios serán conducidos a la Era del Reino y, además, serán capaces de aceptar personalmente la guía de Dios. Aunque Jesús vino entre los hombres e hizo mucha obra, solo completó la obra de redimir a toda la humanidad y sirvió como ofrenda por el pecado del hombre; no lo despojó de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no solo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para despojar completamente al hombre de su carácter corrompido por Satanás. Y así, una vez que el hombre fue perdonado por sus pecados, Dios volvió a la carne para guiar a este a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a un reino más elevado. Todos los que se someten a Su dominio disfrutarán una verdad superior y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz y obtendrán la verdad, el camino y la vida(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio).

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