Lo que gané por discernir a una malhechora

23 Oct 2022

Por Jian Yi, Japón

En agosto de 2015, supe que habían destituido a una líder, la hermana Chen, por no hacer trabajo práctico, competir con otros por fama y estatus y por difundir juicios sobre su compañera entre los hermanos y hermanas, lo que perturbó y alteró la obra de la iglesia. Tras la destitución de la hermana Chen, gracias a la enseñanza, la poda y el trato, ella pudo entender un poco su transgresión y sus actitudes corruptas, sintió muchos remordimientos y mucha culpa, y estuvo dispuesta a arrepentirse. Li Qin, mi compañera, una vez fue compañera de la hermana Chen. Cuando supo que la hermana Chen había sido clasificada como falsa líder, dijo: “Cuando la hermana Chen se convirtió en líder, actuaba como si estuviera por encima de todos los demás. Solía ignorarme cuando le hablaba, siempre despreciaba a los demás y era muy arrogante. Incluso formaba camarillas y sembraba disputas para ganar estatus. Solo un anticristo podría hacer esas cosas. No alcanza con llamarla falsa líder. Deberíamos clasificarla de anticristo”. Incluso planeaba pedirles a los líderes superiores que redefinieran a la hermana Chen. Otra compañera, Xiaomin, también coincidía con todo lo que decía Li Qin. En el momento, pensé: “La hermana Chen es engreída, y su carácter arrogante es grave, pero no hizo ninguna maldad, y no suele causar perturbaciones. Tras su destitución, pudo arrepentirse, reflexionar y conocerse. No es alguien que no acepta la verdad para nada. Clasificarla como un anticristo por una transgresión y corrupción temporal ¿no sería demasiado? Decidir eso equivocadamente sería dañar a una buena persona injustamente”. Por eso, compartí con ellas mi punto de vista. Pero Li Qin no aceptó lo que dije, y continuó: “No entiendes algunas conductas de la hermana Chen. Debemos atenernos a los principios. No podemos perdonar a ningún anticristo”. En ese momento, me sentí un poco incómodo, pero lo siguiente que hizo Li Qin me sorprendió aun más.

Li Qin le pidió a Xiaomin que consiguiera evaluaciones de la hermana Chen, y lo hizo sin preguntar a los líderes superiores. Después, organizó una reunión en privado para que todos discernieran y analizaran a la hermana Chen. En la reunión, Li Qin repitió que la hermana Chen se había comportado de modo arrogante, y también remarcó que la hermana Chen actuaba arbitrariamente, pero no dijo si la hermana Chen mostraba corrupción consistente o temporal, ni mencionó si la hermana Chen pudo después aceptar la verdad y si se había arrepentido. No se mencionó nada de esto. Tras la reunión, una hermana notó que esta reunión era para escarnecer a la hermana Chen y se encargó de recordárselo a Xiaomin: “¿Qué intentas lograr con esto? ¿Esto concuerda con la voluntad de Dios? Sin pruebas suficientes, no puedes caracterizar a otros arbitrariamente. Así es muy fácil ofender a Dios”. Xiaomin tuvo un poco de miedo tras escuchar eso, y también pensó que tratar así a la hermana Chen era cruzar un límite, por lo que le contó sus dudas a Li Qin. Enojada, respondió: “Cada vez que queremos practicar la verdad, Satanás nos perturba”. Al final, volvió a analizar la conducta de la hermana Chen y remarcó que como la hermana Chen estaba celosa de su compañera, había formado una camarilla, la había juzgado y oprimido. Li Qin también dijo que actuaba arbitrariamente, que no hablaba las cosas con otros, que destituía gente a su voluntad… Las conductas de las que hablaba Li Qin eran muy graves, por lo que Xiaomin se convenció y se puso del lado de Li Qin. En ese momento, yo también estaba un poco inseguro. ¿Y si Li Qin tenía razón? En especial, cuando oí a Li Qin usar las palabras de Dios que revelan a los anticristos que forman camarillas para compartir enseñanza que suene posible, me sentí aun más confundido. Sentí que su análisis podía ser correcto. ¿Podía ser que los líderes superiores no pudieran discernirla, que, por error, juzgaran de falsa líder a una anticristo, y la dejaran seguir en la iglesia? Si así fuera, ¿no me había convertido en alguien que defendía a una anticristo sin discernirla? Tal vez no podría mantener mi puesto, y me acusarían de defender a una anticristo. Mi reputación quedaría arruinada. Pensé que me iría mejor si me ponía de parte de Li Qin y Xiaomin. Así, si estaba equivocado, no sería solo culpa mía. Sería mejor que ser revelado equivocado y cargar toda la culpa solo. En cuanto concordé con ellas, me sentí un poco incómodo. Pensé que, ya que aún las cosas no estaban claras, no podía solo escuchar las palabras de una persona. Si la hermana Chen no era un anticristo, y yo seguía a ciegas a los demás para caracterizarla, estaría condenando y arruinando a alguien arbitrariamente, algo que ofende a Dios. Cuando se comete una transgresión, no se la puede borrar. Debido a mi sensación de reproche, no seguí a Li Qin.

Después, busqué la verdad sobre cómo discernir a los anticristos. En la palabra de Dios, leí “Una persona que solo tiene el carácter de un anticristo no puede ser catalogada como tal. Solo quienes tienen la naturaleza y la esencia de los anticristos son auténticos anticristos. Sin duda, aparecen diferencias en la humanidad externa de los dos, y bajo el control y funcionamiento de diferentes tipos de humanidad, las posturas que esas personas adoptan hacia la verdad tampoco son las mismas, y cuando semejantes posturas no son las mismas, los caminos que eligen son diferentes; y cuando los caminos que elige la gente son diferentes, los principios resultantes y las consecuencias de sus acciones también tienen sus diferencias. Debido a que una persona con el carácter de un anticristo dispone de una conciencia que funciona y tiene razón, y conoce la vergüenza y ama la verdad, relativamente hablando, cuando revela su carácter corrupto, en su corazón surge un reproche. En esos momentos, pueden reflexionar sobre sí mismos y conocerse, y pueden admitir su carácter corrupto y su revelación de la corrupción, lo que les permite abandonar la carne y su carácter corrupto, para así llegar a practicar la verdad y someterse a Dios. Sin embargo, con un anticristo, este no es el caso. Debido a que no les funciona la conciencia ni tienen sensibilidad hacia ella, y menos aún conocen la vergüenza, cuando revelan su carácter corrupto, no miden con el referente de las palabras de Dios si su revelación es correcta o incorrecta, o si su carácter es corrupto o una humanidad normal, o si en realidad está de acuerdo con la verdad. No reflexionan sobre estas cosas. Entonces, ¿cómo se comportan? Sostienen invariablemente que el carácter corrupto que revelan y el camino que eligen son los correctos. Creen que todo lo que hacen es correcto, que todo lo que dicen es correcto; se empeñan en protegerse a sí mismos. Y entonces sucede que, por muy grande que sea el mal que hagan, por muy grave que sea el carácter corrupto que revelen, no reconocerán la gravedad del asunto, y ciertamente no serán conscientes del carácter corrupto que han revelado. Por supuesto, tampoco dejarán de lado sus deseos, ni abandonarán su ambición, ni se rebelarán contra su carácter corrupto para elegir una senda que sea la de la obediencia a Dios y a la verdad. De estos dos resultados diferentes se desprende que una persona con un carácter de anticristo tiene la posibilidad de obtener la comprensión de la verdad y de ponerla en práctica, y de alcanzar así la salvación. Por otro lado, el tipo de persona que posee la esencia de un anticristo no puede comprender la verdad ni ponerla en práctica, ni tampoco puede alcanzar la salvación. Esa es la diferencia entre ambos” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Digresión cinco: Resumen de la naturaleza humana de los anticristos y de la esencia de su carácter (II)). “Algunos líderes y obreros han revelado a menudo en el pasado actitudes anticristianas: eran libertinos y arbitrarios, siempre era a su manera o nada. Sin embargo, no cometían ninguna maldad evidente y su humanidad no era tan mala. Al ser podados y tratados, al recibir ayuda de los hermanos y hermanas, o al ser transferidos o reemplazados, tras ser negativos durante algún tiempo, finalmente se dan cuenta de que lo que antes revelaban eran actitudes corruptas, están dispuestos a arrepentirse e incluso piensan: ‘Lo que importa es perseverar en el cumplimiento de mi deber, pase lo que pase. Aunque estaba caminando por la senda del anticristo, no fui clasificado como tal. Esa es la compasión de Dios, así que debo ser bueno en mi creencia, debo buscar con esfuerzo. No hay nada malo en el camino de la búsqueda de la verdad’. Poco a poco dan un giro, y acaban arrepintiéndose. Existen buenas manifestaciones en ellos, son capaces de buscar los principios de la verdad cuando desempeñan su deber, y también buscan los principios de la verdad cuando se relacionan con otros. En todos los aspectos, avanzan en una mejor dirección. ¿Acaso no han cambiado? Esto es pasar de caminar por la senda del anticristo a caminar por la senda de práctica y búsqueda de la verdad. Les queda esperanza y una oportunidad de poder alcanzar la salvación. ¿Puedes clasificar a tales personas como anticristos porque una vez exhibieron algunas manifestaciones de anticristo o caminaron la senda de los anticristos? No. Los anticristos prefieren morir a arrepentirse. No tienen sentido de la vergüenza; son desalmados, de carácter malvado, y están hartos de la verdad al extremo. ¿Puede alguien que esté tan harto de la verdad ponerla en práctica o arrepentirse? Eso sería imposible. Su absoluto hartazgo de la verdad determina que nunca podrán arrepentirse” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 8: Querrían que se les obedeciera solo a ellos, no a la verdad ni a Dios (I)). Los verdaderos anticristos tienen un carácter malvado y una humanidad venenosa, y son malhechores. No tienen conciencia ni vergüenza, y no importa cuánta maldad hagan, o cuánto dañen la obra de la iglesia o la entrada en la vida de otros, su conciencia no se altera. Están cansados de la verdad y la odian en un grado extremo, nunca la aceptan y nunca admiten su error ni se arrepienten, sin importar cuánta maldad hayan hecho. Pero la gente con carácter de anticristo, no es de humanidad malvada ni es malhechora en esencia. Aunque a veces tengan manifestaciones de anticristo, como ser arbitrarios, actuar solos y rechazar el disenso, a través de la poda y el trato, o de la destitución y el ajuste, pueden buscar la verdad y reflexionar sobre sí mismos, sentir remordimiento por sus acciones malvadas, y, después, arrepentirse sinceramente y cambiar. Algunos falsos líderes pueden reflexionar y comprenderse tras ser destituidos varias veces, y, al final, pueden recorrer la senda de perseguir la verdad. Si definimos que son anticristos porque algunas de sus conductas se asemejan a las de los anticristos, los estamos acusando injustamente. Después de eso, releí los archivos de Li Qin sobre las conductas de la hermana Chen, y descubrí que la mayoría solo mostraba corrupción, como ser arrogante, despreciar a otros, actuar de modo arbitrario, transferir gente sin hablarlo con los colaboradores, y cosas así. Además, ella hizo que los hermanos y hermanas juzgaran a su compañera, lo que perturbó la vida de la iglesia… Esto sí era una acción malvada, pero no era su conducta habitual. En el pasado, nunca había oprimido ni juzgado a otros. Tras su destitución, pudo reflexionar sobre su transgresión y sobre su carácter corrupto, y pudo odiarse y arrepentirse. No era alguien que se negara a cambiar o a aceptar la verdad. Según esto, solo tenía algunas manifestaciones de anticristo, no una esencia de anticristo. Definirla como anticristo por esta transgresión, sería exagerar las cosas, y no concordaría con los principios de la verdad. Sería oprimirla y condenarla, lo que es una acción malvada.

Después, los líderes superiores volvieron a hablarnos sobre la diferencia entre las manifestaciones corruptas y las esencias corruptas. Pensé: “Ahora Li Qin debería entender y no aferrarse más a esto”. Inesperadamente, después de la reunión, Li Qin nos dijo: “Los líderes superiores protegen a la hermana Chen. No ven los problemas de acuerdo con la esencia de las conductas de la hermana Chen. No sé si la protegen porque creen que la hermana Chen tiene algo de aptitud”. Pensé: “¿Por qué Li Qin se aferra a esta transgresión de la hermana Chen y no la perdona? ¿Los líderes no acaban de compartir una enseñanza clara? La conducta de la hermana Chen solo mostraba corrupción. Fue una transgresión temporal. No se la puede clasificar como anticristo en absoluto”. Pero Li Qin y su camarilla no lo aceptaban. También dijo que si los líderes no lidiaban con la hermana Chen, lo denunciarían a alguien superior. La actitud de Li Qin era muy terca y los otros dos compañeros también estaban de su lado. Yo era el único que no estaba de acuerdo con ellos. Esto me dejó muy perturbado. Si seguía aprobando cómo los líderes lidiaban con las cosas, ¿Li Qin y su camarilla dirían que yo adoraba el estatus, que carecía de discernimiento y que repetía lo que decían los líderes? Pero si acordaba con su punto de vista, ¿no estaría condenando a alguien a ciegas? Pensé que mi mejor opción sería decir que no sabía cómo discernir. Así, no conocerían mis verdaderas opiniones y no dirían que carecía de discernimiento o que estaba del lado de un anticristo. Entonces, con tono vacilante, dije: “No sé lo suficiente sobre la conducta de la hermana Chen, así que no sé cómo clasificarla”. La expresión de Li Qin cambió de inmediato al ver que no la seguía. Después, me evitaban a propósito cuando discutían denunciar a la hermana Chen. Yo sentía que me estaban aislando, y era muy incómodo. “¿Hice algo mal? ¿Por qué me tratan así?”. Eso me alteró mucho, y no podía estar tranquilo en mi deber. Me preocupaba que dijeran que mi comprensión de la verdad era demasiado superficial y que carecía de discernimiento. ¿Seguirían rechazándome por esto? Cuando pensaba en esto, mi corazón se entristecía aun más: “Olvídalo, si no escuchan mis sugerencias y no quieren que me involucre, no me involucraré innecesariamente, y no inventarán razones para destituirme por haberlos ofendido. Pueden tratar a la hermana Chen como quieran. No es asunto mío”. Pero tras decidir eso, sentí la reprimenda en mi corazón: “¿No estoy huyendo? No estoy salvaguardando la obra de la iglesia”. Después, me sinceré sobre mi estado con mis líderes, y ellos me recordaron que buscara la voluntad de Dios y protegiera la obra de la iglesia, y que, si me retiraba pasivamente o incluso quería escapar porque Li Qin me aislaba, estaría ignorando mi responsabilidad. Tras oír lo que dijeron los líderes, me di cuenta de que solo consideraba mis intereses personales. Vi que oprimían a la hermana Chen, pero no me importó. Quería escapar para evitar que me excluyeran. ¡Era muy egoísta y despreciable! Después, leí un pasaje de las palabras de Dios, y recién entonces vi mi naturaleza con un poco más de claridad. Dios dice: “¿De qué carácter se trata cuando la gente no se responsabiliza de su deber, lo hace de una manera descuidada y superficial, dice que sí a todo y no defiende los intereses de la casa de Dios? Se trata de astucia, del carácter de Satanás. El elemento más notable de la filosofía de vida del hombre es la astucia. La gente cree que, si no es astuta, tenderá a ofender al prójimo y no será capaz de protegerse a sí misma; cree que debe ser lo suficientemente astuta como para no herir ni ofender a nadie, con lo que se mantiene a salvo, conserva su medio de vida y consigue un firme apoyo entre las masas. Todos los incrédulos viven según la filosofía de Satanás. Todos ellos son hombres que dicen sí a todo y no ofenden a nadie. Has venido a la casa de Dios, has leído la palabra de Dios y has escuchado los sermones de la casa de Dios. Entonces, ¿por qué siempre dices que sí a todo? La gente que dice sí a todo solo protege sus propios intereses, y no los de la iglesia. Cuando ven que alguien hace el mal y perjudica los intereses de la iglesia, lo ignoran. Les gusta decir que sí a todo y no ofender a nadie. Esto es irresponsable, y se trata de un tipo de persona demasiado astuta y poco fiable. Para proteger su propia vanidad y reputación, y mantener su buen nombre y estatus, algunas personas son felices ayudando a los demás y sacrificándose por sus amigos sin importar el precio. Pero cuando han de proteger los intereses de la casa de Dios, la verdad y la justicia, no albergan esas buenas intenciones, pues estas han desaparecido por completo. Cuando deberían practicar la verdad, no lo hacen. ¿Qué es lo que ocurre? Para proteger su propia dignidad y reputación, pagarán cualquier precio y sufrirán cualquier cosa. Pero, cuando tienen que hacer un trabajo real, proteger los aspectos positivos, y proteger y proveer al pueblo escogido de Dios, ¿por qué han perdido la fuerza para pagar cualquier precio y sufrir cualquier cosa? Resulta inconcebible. En realidad, tienen un tipo de carácter que está harto de la verdad. ¿Por qué se dice que su carácter está harto de la verdad? Porque cada vez que se trata de dar testimonio de Dios, de practicar la verdad, de proteger al pueblo escogido de Dios, de luchar contra los engaños de Satanás o de proteger las cosas positivas, huyen y se esconden, y no hacen lo que corresponde. ¿Dónde quedan sus actitudes heroicas y su espíritu para soportar el sufrimiento? ¿Dónde los utilizan? Eso es fácil de ver. Incluso si alguien los critica y les dice que no deberían ser tan egoístas y despreciables ni protegerse a sí mismos, en realidad no les importa. Se dicen: ‘Yo no hago esas cosas y no se aplican a mí. ¿De qué serviría actuar así por mi fama y mi estatus?’. No son personas que busquen la verdad. Les gusta buscar fama y estatus, y sencillamente no hacen el trabajo que Dios les ha encomendado. Así que, cuando se les requiere para hacer el trabajo de la iglesia, optan por huir. En su corazón, no les gustan las cosas positivas, y no están interesados en la verdad. Esto muestra claramente que están hartos de la verdad. Solo aquellos que aman la verdad y poseen la realidad de la verdad pueden dar un paso adelante cuando la obra de la casa de Dios y los escogidos lo requieran, solo ellos pueden levantarse, con valentía y obligados por el deber, para dar testimonio de Dios y comunicar la verdad, conduciendo a los escogidos de Dios por la senda correcta, y permitiéndoles lograr la obediencia a la obra de Dios; y solo esto es una actitud de responsabilidad y la demostración de que les importa la voluntad de Dios” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. El conocimiento del propio carácter es la base de su transformación). Estas palabras, me hicieron ver que era taimado y tramposo. Li Qin y los demás querían clasificar a la hermana Chen como un anticristo. Era obvio que yo no estaba de acuerdo con ellos, y también sabía que estaba condenando a la hermana Chen injusta y arbitrariamente, pero temía ofenderlos y que me condenaran o me destituyeran. Para proteger mi estatus y mi prestigio, cambié mis palabras y dije algo ambiguo. No me animé a sostener el punto de vista correcto. Cuidaba mis propios intereses e intentaba protegerme en todo, no protegía la obra de la iglesia, y no consideraba cuánto ellos podían perturbar la obra de la iglesia. En una cuestión que involucraba la obra de la iglesia y la entrada en la vida de mis hermanos y hermanas, yo fingía estar confundido para que nadie resultara ofendido o herido, y, para mantener mi posición, fui con la corriente y hablé contra los principios. Era demasiado malicioso. No solo era taimado, estaba harto de la verdad. Sabía que practicar la verdad y proteger la obra de la iglesia es algo justo y positivo, pero no la practiqué cuando vi amenazados mis propios intereses, e incluso pensé que sufriría por mantener la justicia. ¿No era precisamente un desagrado por las cosas positivas y la verdad? Sentí muchos remordimientos y mucha culpa.

Después de eso, mis líderes me recordaron que tras la destitución de la hermana Chen, Li Qin la había denunciado como un anticristo, y no se detendría hasta que la expulsaran, lo que ya no era una manifestación de corrupción normal. Si la intención de Li Qin era de verdad discernir a un anticristo y mantener la obra de la iglesia, pero no podía discernir con precisión, tras la enseñanza de los líderes sobre los principios de la verdad, ella debería haber podido ver sus errores y ver la transgresión de la hermana Chen correctamente. En cambio, no aceptó para nada la enseñanza y no soltaba a la hermana Chen, lo cual, tiene la esencia de oprimir y castigar a la gente. Los líderes me pidieron que investigara a Li Qin y descubriera la verdad sobre el asunto, y yo accedí. Pero cuando iba a preguntarles a otros sobre esto, otra vez quise huir. En este punto, ya no era solo Xiaomin quien no discernía a Li Qin. Incluso los hermanos y las hermanas en la iglesia estaban de su lado. Si intentaba descubrir la verdad del asunto en secreto, y ellos le contaban a Li Qin sobre mi investigación, ¿Li Qin y su camarilla intentaría echarme? En cuanto pensé esto, empecé a sentirme en conflicto otra vez. Después, recordé las palabras de Dios: “Todos vosotros decís que tenéis consideración por la carga de Dios y defenderéis el testimonio de la Iglesia, pero ¿quién de vosotros ha considerado realmente la carga de Dios? Hazte esta pregunta: ¿Eres alguien que ha mostrado consideración por Su carga? ¿Puedes tú practicar la justicia por Él? ¿Puedes levantarte y hablar por Mí? ¿Puedes poner firmemente en práctica la verdad? ¿Eres lo bastante valiente para luchar contra todos los hechos de Satanás? ¿Serías capaz de dejar de lado tus emociones y dejar a Satanás al descubierto por causa de Mi verdad? ¿Puedes permitir que Mis intenciones se cumplan en ti? ¿Has ofrecido tu corazón en el momento más crucial? ¿Eres alguien que hace Mi voluntad? Hazte estas preguntas y piensa a menudo en ellas” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo en el principio, Capítulo 13). Las palabras de Dios sacudieron mi corazón. Enfrentado a las preguntas de Dios, sentí que era un cobarde tímido. Cuando las cosas sucedían, yo quería huir. No consideraba la carga de Dios para nada. No protegía la obra de la iglesia por miedo a ofender a otros y dañarme. ¡Era muy egoísta y despreciable! Las palabras de Dios me despertaron. Dios había organizado este entorno para probarme. La conducta de Li Qin perturbaba la vida de la iglesia. Si no la defendía ahora, Li Qin causaría un daño incluso mayor a la obra de la iglesia. Mi timidez y mi miedo eran falta de fe en Dios. No creía que todo estaba en manos de Dios, por eso siempre temía ser oprimido por otros. Dios es justo, la verdad gobierna en la casa de Dios, y la gente negativa y los malhechores nunca tendrán asidero aquí, pero mi fe era muy pequeña. Por eso, fui ante Dios a orar: “Dios, tengo miedo y timidez en mi corazón. Por favor, dame fe para que pueda defender y salvaguardar la obra de la iglesia”. Tras orar, pensé en un líder de grupo que era muy recto y tenía algo de discernimiento. Le pedí que trabajara conmigo para investigar el asunto. Tras verificar las denuncias de Li Qin de las manifestaciones de anticristo de la hermana Chen, no pudimos evitar sorprendernos por lo que descubrimos. Descubrimos que algunos de esos informes no contenían hechos. En algunos, había mostrado corrupción, pero no eran problemas de esencia. Al condenar a la hermana Chen como anticristo con base en esas cosas, ¿no estaba tergiversando los hechos para oprimir a la hermana Chen? El diácono de asuntos generales también vio que Li Qin era implacable con la hermana Chen y le recordó y advirtió que no cometiera el mal, pero Li Qin fue indiferente, y siguió clamando para condenar a la hermana Chen como anticristo. Vimos que Li Qin odiaba tanto a la hermana Chen que quería que la expulsaran, así que empezamos a investigar su trabajo con la hermana Chen y descubrimos que cuando eran compañeras, como la aptitud y al habilidad en el trabajo de la hermana Chen era muy superiores a los de Li Qin, los líderes superiores le confiaban mucho trabajo importante a la hermana Chen. Li Qin pensaba que la hermana Chen le robaba el protagonismo, por lo que estaba celosa de la hermana Chen e insatisfecha. La hermana Chen solía señalar problemas en su trabajo, por eso Li Qin sentía que la despreciaba, y guardaba resentimiento hacia la hermana Chen, y siempre buscaba la oportunidad de vengarse. Cuando pareció que la hermana Chen violaba los principios y se demostró que era una falsa líder, Li Qin quiso aprovechar para caracterizarla de anticristo y expulsarla. Al principio, siempre sentí que ella condenaba a la hermana Chen porque no comprendía la verdad. Ahora, vi que el deseo de venganza de Li Qin era tan fuerte que distorsionaba los hechos para confundir y llevar a la gente con ella, a condenar a la hermana Chen. ¡La esencia de esto era muy malvada!

Después, gracias a la revelación en la palabra de Dios, vi con más claridad la esencia de Li Qin. Dios dice: “¿Qué es un disidente? ¿Quiénes son las personas que el anticristo percibe como disidentes? Como mínimo, son aquellos que no se toman en serio al anticristo como líder; son aquellos que no le admiran ni le adoran, que le tratan como a una persona corriente. Ese es uno de los tipos. Luego están los que aman la verdad, la buscan, buscan un cambio en su carácter y buscan el amor a Dios; toman un camino diferente al del anticristo, y son disidentes a ojos de este. Más allá de eso, cualquiera que se atreva a ofrecer al anticristo sus sugerencias y exponerlas, o cuyos puntos de vista sean diferentes a los suyos, es visto por ellos como un disidente. Y existe otro tipo: aquellos cuyo calibre y habilidad son iguales a los del anticristo, cuya capacidad para hablar y actuar es similar a la suya, o a los que ven por encima de ellos y capaces de identificarlos. Para un anticristo, esto es algo inaceptable, una amenaza para su estatus. Tales personas son los mayores disidentes para el anticristo. El anticristo no se atreve a ignorar a estas personas ni a aflojar en lo más mínimo. Los considera como piedras en el zapato, y se mantienen vigilantes y en guardia contra ellos en todo momento. Los evitan en todo lo que hacen. Cuando el anticristo ve que un disidente va a identificarlos y exponerlos, se apodera de ellos un pánico extraordinario; están desesperados por excluir y atacar a dicho disidente, de tal manera que no quedarán satisfechos hasta que lo hayan expulsado de la iglesia. […] Para un anticristo, el disidente es una amenaza a su estatus y poder. Sea quien sea el que amenace su estatus y poder, no importa, los anticristos harán todo lo posible para ‘encargarse’ de ellos. Si de verdad no pueden someter o incorporar a tales personas a sus huestes, entonces las harán caer y las purgarán. Al final, los anticristos alcanzarán su objetivo de tener el poder absoluto y ser una ley en sí mismos. Esta es una de las técnicas que los anticristos utilizan habitualmente para mantener su estatus y poder: Atacan y excluyen a los disidentes” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 2: Atacan y excluyen a los disidentes). “Cuando una persona feroz se enfrenta a cualquier tipo de exhortación, acusación, enseñanza o ayuda bien intencionada, su actitud no es la de agradecerla o aceptarla humildemente, sino que se enfurece, y siente un odio extremo, hostilidad, e incluso un deseo de venganza. […] Por supuesto, cuando toman represalias contra alguien motivadas por el odio, no es que tengan un viejo rencor, sino que esa persona ha puesto al descubierto sus errores. Esto demuestra que, independientemente de quién lo haga y de su relación con el anticristo, el mero hecho de exponerlos puede desencadenar su odio e instigar su venganza. Da igual quién sea, si la persona que lo hace entiende la verdad, o si es un líder o un obrero o un miembro ordinario del pueblo escogido de Dios. Si alguien expone, poda y trata al anticristo, considerará a esa persona como un enemigo, e incluso dirá abiertamente: ‘Si alguien me trata, le daré duro. Si alguien me trata, me poda, expone mis secretos, hace que me expulsen de la casa de Dios y me priva de mi parte de las bendiciones, no lo dejaré en paz jamás. Así soy yo en el mundo secular: nadie se atreve a causarme problemas, ¡todavía no ha nacido quien se atreva a molestarme!’. Este es el tipo de palabras rabiosas que dicen los anticristos cuando se enfrentan a la poda y el trato. Cuando dicen estas palabras rabiosas, no es para intimidar a los demás, ni tampoco se trata de desfogarse con intención de protegerse. Son auténticas promesas de maldad, y pueden recurrir a cualquier medio a su alcance para cumplirlas. Tal es el carácter feroz de los anticristos” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (VIII)). Solo a través de la revelación de la palabra de Dios pude ver con claridad los motivos de Li Qin. Ella decía que quería salvaguardar la obra de la iglesia y no perdonar a un anticristo, pero usaba la justicia pública para su venganza personal. Sentía resentimientos solo porque la hermana Chen señalaba los errores en su trabajo, por lo que usó la destitución de la hermana Chen para hacer un escándalo, y aprovechó la transgresión momentánea de la hermana Chen para caracterizarla como un anticristo. Después de que nuestros líderes compartieran enseñanzas claras sobre la diferencia entre la corrupción y cometer maldades, ella insistía, aún intentaba por todos los medios conseguir información sobre la hermana Chen. Exageró y condenó indiscriminadamente a la hermana Chen, engañó y llevó a los hermanos y hermanas a unirse a ella para condenarla, en su intento por expulsar a la hermana Chen. Cuando los líderes no lidiaron con la hermana Chen como ella esperaba, se sintió insatisfecha, y también difundió juicios entre los colaboradores, decía que los líderes protegían a la hermana Chen, engañó a algunos para que se pusieran de su lado y tuvieran prejuicios contra los líderes. Cuando dije algo diferente sobre la hermana Chen, me rechazó y me aisló. Cuando algunos hermanos y hermanas le recordaron y le advirtieron, no solo no lo aceptó, dijo que era la perturbación de Satanás. De estos hechos, vimos que Li Qin odiaba la verdad y tenía un carácter muy despiadado. Si alguien la discernía o presentaba una amenaza a su estatus, se volvía hostil, atacaba, excluía, castigaba y se vengaba. Li Qin era una malhechora. Después, informé de los hechos que sabía a los líderes, quienes luego destituyeron a Li Qin, la aislaron y observaron su conducta, y si causaba más perturbaciones, sería expulsada. Gracias a la enseñanza, Xiaomin también ganó discernimiento sobre Li Qin. Cuando vio que había seguido a Li Qin y había hecho el mal, sintió remordimientos y se odió a sí misma.

Aunque esto pasó hace mucho tiempo, cuando pienso que, durante este proceso, hubiera preferido que perdiera la obra de la iglesia para salvaguardar mis propios intereses, ¡me siento muy avergonzada! Sin la ayuda y enseñanza de mis hermanos y hermanas, ni siquiera habría tenido el valor de proteger la obra de la iglesia. Las palabras de Dios me dieron los principios de práctica. Sin importar cuánta verdad entienda, si los intereses de la iglesia están en juego, debo defenderlos. Es una responsabilidad ineludible.

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