Mi estado mental en el deber detrás de escena

23 Oct 2022

Por Wu Yan, China

A fines de junio de 2021, como el Partido Comunista estaba arrestando cristianos a lo loco, mi casa anfitriona estaba bajo vigilancia. Me mudé de inmediato, pero era muy probable que la policía me estuviera vigilando a mi también, así que tuve que esconderme en casa para trabajar. Yo era responsable del trabajo de algunos grupos en ese momento. Mi carga de trabajo aumentaba y algunas cosas simplemente no se podían hacer por medio de cartas, y no era tan eficaz como la comunicación cara a cara. Entonces, de acuerdo con las necesidades del trabajo, la líder nombró a la hermana Wang como mi compañera.

Ella no conocía muy bien a los hermanos y hermanas al principio, así que antes de cada reunión me comunicaba con ella sobre los problemas que debían abordarse para ayudarla a ser más eficaz. Luego descubrí que una integrante del grupo, la hermana Li, siempre estaba descuidando su deber. No había cambiado después de varias sesiones de comunicación y estaba retrasando nuestro trabajo. Según los principios, debía ser despedida. Y entonces, elaboré un documento explicando la situación y los principios de despido de personas para que la hermana Wang lo leyera y compartí mi opinión con ella sobre por qué era necesario despedir a la hermana Li, para que pudiera ser realmente rigurosa en su comunión con ella para beneficiar a la hermana Li en la reflexión y el aprendizaje sobre sí misma. La hermana Wang fue a despedirla al día siguiente. Ella me contó cómo había sido cuando llegó a casa más tarde ese día, pero no me mencionó una sola vez durante todo el asunto ni dijo que la ayudé a obtener discernimiento o a manejar el problema. Estaba un poco decepcionada. Sentí que nadie más sabía lo que estaba haciendo detrás de escena. Me pregunté si pensarían que la hermana Wang había captado el estado de la hermana Li de inmediato, que ella tenía más discernimiento que yo. Pensar en todo lo que había hecho que nadie sabía y que hizo quedar bien a la hermana Wang fue un poco molesto para mí.

Unos días después, en una conversación de trabajo con la hermana Wang surgió que a un grupo le estaba yendo cada vez peor. No podía ver la raíz del problema, y ella mencionó que podría haber un problema con la líder del grupo. Al considerar eso y pensar en el comportamiento general de esa líder de grupo, vi que ella solo protegía su estatus y hacía tareas que la hacían quedar bien, pero nunca hizo trabajo práctico, y eso realmente estaba retrasando las cosas. Según los principios, debía ser despedida. Sabía que no podía resolver el problema personalmente, y que debía compartir mi entendimiento con la hermana Wang para que ella pudiera tener una mejor comunión con los demás, ayudarlos a tener discernimiento, y conseguir una nueva líder de inmediato. Pero cuando recordé el despido de la hermana Li, que yo había redactado el documento con los principios y cuánto había hablado con la hermana Wang, pero nadie lo supo, sentí que si compartía todos mis pensamientos con ella esta vez y ella despedía a esa líder del grupo, los otros definitivamente pensarían que ella lo había hecho todo. Pensarían que después de poco tiempo en el trabajo ella había discernido que no eran adecuadas dos personas a las que yo no había destituido pese a haber tenido la responsabilidad tanto tiempo. Pensarían que ella tenía mejor discernimiento y comprensión de la verdad. Decidí guardarme algunas de mis opiniones así la comunión de la hermana Wang no sería clara, los demás no la admirarían, y yo no quedaría tan mal. Me sentí un poco culpable en ese momento. Si su comunicación no era clara y la líder del grupo no entendía su propio problema, podría malinterpretarlo y volverse negativa, y eso no solo afectaría su introspección, sino que también podría afectar su deber más adelante. Además, este tipo de juegos seguramente disgustaría a Dios. Ante ese pensamiento, compartí todo mi entendimiento con la hermana Wang, pero comencé a sentir amargura en el momento en que la hermana Wang se fue para lidiar con las cosas. ¿Por qué no podía salir a ocuparme de este trabajo? Todos veían a la hermana Wang despedir a las personas y discernirlas, pero ¿quién veía mis esfuerzos detrás de todo eso? No me entusiasmaba mucho pensar que todo lo que había estado haciendo solo hacía que la hermana Wang se viera bien y mejoraba su imagen frente a los demás. Incluso me quejé de que Dios me hubiera puesto en una situación tan mala. ¿Por qué de repente permitía que me pusieran bajo vigilancia? Dio la casualidad de que algunos hermanos y hermanas nos escribían sobre temas laborales en ese momento, y algunos pidieron específicamente que la hermana Wang se encargara de ellos. Eso me hizo aun más infeliz. Sentí que todos veían solo a la hermana Wang, pero no veían mi trabajo detrás de escena. Si esto continuaba, ¿no dirían todos que yo era solo un accesorio inútil? Sentía que, a pesar de que la hermana Wang iba para todos lados, tampoco era fácil para mí en casa. Nadie podía ver todo mi arduo trabajo. No estaba contenta con eso y quería pensar en una manera de cambiar las cosas. Aunque no podía salir y ver a los hermanos y hermanas en persona, podría escribir cartas para organizar tareas y así demostrar que estaba trabajando mucho, y que estaba al frente de todo. Eso consolidaría mi imagen en la mente de los demás. En ese momento, recibimos cartas de algunos grupos sobre algunos asuntos rutinarios de la iglesia que necesitaban arreglos. Respondí con detalles para organizarlos y escribí muy claramente acerca de cuándo iría la hermana Wang para que todos supieran que yo era quien estaba arreglando todo, que yo estaba tomando las decisiones. Un día, quise escribirle a una hermana, para preguntarle cómo estaba, pero después de escribir la carta, me pregunté si ella sabría que yo había escrito la carta. Si no dejaba alguna pista, podría pensar que era la hermana Wang quien estaba preocupada por ella. Eso no funcionaría. Debía asegurarme de que la hermana supiera que era yo quien escribía. Pero decir eso directamente sería demasiado obvio. Entonces, de repente, recordé que no mucho antes, le había recomendado un himno a esa hermana, así que podría preguntarle si lo había estado aprendiendo y de esta manera ella podría saber que era yo. Con esa idea, rápidamente terminé la carta y la envié. Por la respuesta, supe que la hermana sabía que era yo quien le había escrito y me sentí muy feliz. Sentí que todavía podía hacerme lucir bien incluso detrás de escena, y hacer ver a los demás que tenía realidades y que podía resolver problemas. Entonces, de esta manera, nunca vi realmente que no estaba en el estado correcto. Una hermana que me contó sobre su propio estado fue una advertencia para mí. Ella me dijo, muy angustiada, que algunos documentos de estudio en los que se había esforzado mucho fueron enviados por su compañera, por lo que sintió que su compañera le había robado el crédito por su trabajo, y sintió menos entusiasmo por su deber. Escuchar esto fue un verdadero golpe para mí. ¿No había estado viviendo en el mismo estado últimamente? Oír esto me sorprendió de verdad. ¿No había estado viviendo en el mismo estado últimamente? Yo tampoco buscaba la verdad para resolverlo. Entonces, busqué palabras de Dios para resolver el estado en el que me encontraba. Leí este pasaje. “Cuando los anticristos actúan, lo hacen con intención. Su lenguaje, sus acciones e incluso las palabras que escogen tienen mucha intención. No están exponiendo momentáneamente su corrupción, ni son de pequeña estatura o gente ignorante y tonta que suelta tonterías por donde quiera que vaya. Esas personas no son así. Cuando observamos sus técnicas, sus formas de hacer las cosas y su elección de palabras, podemos ver que los anticristos son astutos y malvados. Por el bien de su propio estatus, para lograr su objetivo de controlar a la gente, los anticristos hacen alarde de sí mismos en cada oportunidad que tienen, sin dejar pasar ni una sola. ¿Creéis que estas personas revelarán ante Mí estos comportamientos? (Sí). ¿Por qué decís que lo hacen? (Su naturaleza y esencia es hacer alarde de sí mismos.) ¿Hacen los anticristos simplemente alarde de sí mismos? ¿Cuál es su objetivo al hacerlo? Están pidiendo estatus. Lo que quieren decir es: ‘¿Es que no sabes quién soy? Mira las cosas que he hecho, hice esta cosa buena e hice contribuciones significativas a la casa de Dios. Ya que Tú lo sabes, ¿acaso no deberías encargarme un trabajo más importante? ¿No deberías tener un buen concepto de mí? ¿No deberías confiar en mí para cualquier cosa que hagas?’. ¿Acaso no se percibe aquí su objetivo? Los anticristos quieren controlar a todo el mundo, sin importar quién sea. ¿Qué otra forma hay de describir el control? Consiste en manipular a los demás y jugar con la gente, tratando de gobernar lo que hacen. Por ejemplo, cuando los hermanos y hermanas alaban algo que se ha hecho bien, los anticristos dicen inmediatamente que lo han hecho ellos, para que todo el mundo se lo agradezca. ¿Haría esto una persona genuinamente razonable? En absoluto. Cuando los anticristos realizan la más mínima buena acción, intentan que todo el mundo lo sepa, para que todos los admiren y los alaben. Esto es lo que les satisface” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 5: Engañan, atraen, amenazan y controlan a la gente). Con las palabras de Dios entendí que los anticristos están constantemente mostrandose. Todo lo que dicen y hacen es solo para ganarse la admiración de los demás, y solo un intento encubierto de ganar estatus. Según las palabras de Dios y el carácter que había revelado, ¿no era yo como un anticristo? Me sentí agraviada cuando la hermana Wang despidió a esas dos hermanas, sin mencionarme en absoluto. Sentí que principalmente había sido yo quien las había discernido, pero al final todo el crédito había ido a la hermana Wang. Ella había sido la única que dio la cara y por mucho que yo hiciera, nadie lo vería. Nadie lo sabría si seguía haciendo las cosas en silencio, lo cual era extremadamente irritante. Me devanaba los sesos y hacía lo posible para presumir, para que los hermanos me admiraran y para tener estatus ante ellos. Parecía que solo escribía cartas para organizar el trabajo, pero en realidad, de manera encubierta, intentaba recordarles a todos que no se olvidaran de mi existencia, y que la hermana Wang solo estaba haciendo algunos trabajos en mi nombre, pero yo era la principal responsable. Con el pretexto de ayudar a una hermana con su estado, actué como si me preocupara por ella, para recordarle mi existencia y ganarme su admiración sin dejar que viera mis propios motivos despreciables. ¡Tenía una disposición muy astuta! La realidad es que sin la revelación de Dios y Sus palabras, nunca hubiera sabido que esas dos hermanas no eran aptas para sus deberes. Y la obra se había visto muy perjudicada para cuando las despidieron. Eso fue particularmente cierto para esa líder de grupo. Si la hermana Wang no lo hubiera mencionado, no lo habría discernido, y la habría mantenido en su lugar. No había estado haciendo bien mi trabajo, y no solo carecía de sentido de culpa, exigía crédito descaradamente y utilizaba medios despreciables para presumir y ganar estatus, para hacer que todos me admiraran. ¡Era increíblemente descarada!

Luego leí un pasaje de la palabra de Dios. “Aquellas que son capaces de poner en práctica la verdad pueden aceptar el escrutinio de Dios cuando hacen las cosas. Cuando aceptas el escrutinio de Dios, tu corazón se corrige. Si solo haces las cosas para que otros las vean, y siempre quieres ganarte los elogios y la admiración de los demás, pero no aceptas el escrutinio de Dios, ¿sigue estando Dios en tu corazón? Estas personas no tienen reverencia hacia Dios. No hagas siempre las cosas para tu propio beneficio y no consideres constantemente tus propios intereses; no consideres los intereses humanos ni tengas en cuenta tu propio orgullo, reputación o estatus. Primero debes tener en cuenta los intereses de la casa de Dios y hacer de ellos tu principal prioridad. Debes ser considerado con la voluntad de Dios y empezar por contemplar si has sido impuro o no en el cumplimiento de tu deber, si has sido leal, has cumplido con tus responsabilidades y lo has dado todo, y si has pensado de todo corazón en tu deber y en la obra de la iglesia. Debes meditar sobre estas cosas. Piensa en ellas con frecuencia y dilucídalas, y te será más fácil cumplir bien con el deber” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando la propia corrupción). Las palabras de Dios son muy acertadas. Aceptar el escrutinio de Dios es clave para practicar la verdad, y no nos puede importar lo que la gente piense, solo debemos pensar en satisfacer a Dios y cumplir con nuestro deber. Leer las palabras de Dios me dio una senda de práctica, así que en mis cartas posteriores y comunión con otros, siempre me esforcé por tener los motivos correctos y aceptar el escrutinio de Dios en lugar de usar las cartas para ganar la admiración de los demás y un lugar en su corazón. Pensé en todas esas cartas que Pablo escribió a las iglesias. Nunca exaltó al Señor Jesús ni dio testimonio de Él en ellas y no instó a los creyentes a seguir las palabras del Señor Jesús. Él simplemente se elevaba y daba testimonio de sí mismo, hablaba de cuánto había trabajado, cuánto había sufrido. Dice: “Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles” (2 Corintios 11:5) y traía a la gente ante sí mismo, en una senda contra Dios. Las cartas que yo escribía a los hermanos y hermanas tampoco exaltaban a Dios ni daban testimonio de Él, y yo indirectamente estaba presumiendo. ¿No estaba haciendo en realidad lo mismo que Pablo? Sabía que si no me arrepentía, terminaría expulsada y castigada como él. Al darme cuenta de esto, dije una oración a Dios: “Dios, estoy demasiado preocupada por mi estatus. No quiero que me controle y me haga hacer algo que dañe la obra de la iglesia. Ya sea que me destaque o no, solo quiero cumplir con mi deber incondicionalmente”.

Durante los siguientes días, conscientemente corregí mis motivos, y me recordé a menudo que los intereses de la iglesia son lo más importante y que debo cumplir bien con mi deber. Un día, recibimos una carta de renuncia del hermano Chen en la que decía que quería renunciar porque no se llevaba bien con su compañero. Sabiamos un poco sobre su problema. Principalmente, era demasiado arrogante y obstinado, por lo que no trabajaba bien con los demás. La hermana Wang ya había tenido comunión con él unas cuantas veces, pero él no había cambiado. Cuando de repente renunció de esta manera, parecía que sería difícil para nosotros resolver este problema. Cuando la hermana Wang y yo hablamos de sus problemas, compartí mi propia perspectiva y encontré algunos pasajes relevantes de las palabras de Dios. La hermana Wang también sintió que esta era una comunión apropiada. En ese momento se me ocurrió que no importaba cuán útil fuera mi comunión, ella era quien realmente le hablaría. ¿Quién sabría que fue mi esfuerzo detrás de escena y que yo estaba tomando la iniciativa? Eso me hizo querer dejar de tener comunión con la hermana Wang, pero, como sabía que Dios examinaba todos mis pensamientos e ideas, me sentí un poco preocupada. ¿Por qué siempre quería proteger mi propio nombre y estatus? Leí un pasaje de las palabras de Dios que me ayudó a comprender las consecuencias de ir tras el estatus. Dios Todopoderoso dice: “Si alguien dice que ama y busca la verdad, pero, en esencia, el objetivo que persigue es distinguirse, alardear, hacer que la gente piense bien de él y lograr sus propios intereses; y el cumplimiento de su deber no consiste en obedecer o satisfacer a Dios, sino que en cambio tiene como fin lograr prestigio y estatus, entonces su búsqueda no es legítima. En ese caso, cuando se trata de la obra de la iglesia, ¿son sus acciones un obstáculo o ayudan a que avance? Claramente son un obstáculo, no hacen que avance. Todos los que enarbolan la bandera de realizar la obra de la iglesia mientras buscan su propio prestigio y estatus, se ocupan de sus propios asuntos, crean su propio grupito y su propio pequeño reino: ¿acaso esta clase de persona está cumpliendo con su deber? En esencia, todo el trabajo que hacen interrumpe, perturba y perjudica la obra de la iglesia. ¿Cuál es la consecuencia de su búsqueda de estatus y prestigio? En primer lugar, esto afecta la manera en la cual el pueblo escogido de Dios come y bebe de Su palabra y entiende la verdad; obstaculiza su entrada en la vida, les impide ingresar en la vía correcta de la fe en Dios, y los conduce hacia la senda equivocada, lo que perjudica a los escogidos y los lleva a la ruina. Y, en definitiva, ¿qué ocasiona eso a la obra de la iglesia? Causa el desmantelamiento, la interrupción y el perjuicio. Esta es la consecuencia derivada de que la gente busque la fama y el estatus. Cuando cumplen con su deber de esta manera, ¿acaso no puede definirse esto como caminar por la senda de un anticristo?” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (I)). Siempre solía pensar que buscar fama y estatus solo afectaba la entrada en la vida de una persona y que, mientras no cometamos grandes males, no interrumpiremos la obra de la iglesia. No entendía por qué Dios detesta y desprecia tanto buscar fama y estatus. Leer las palabras de Dios me mostró que buscar estatus personal en mi deber, y no proteger los intereses de la iglesia seguramente dañará el trabajo de la iglesia y la entrada en la vida de los hermanos y hermanas. Obstruirá e interrumpirá el trabajo de la iglesia, y eso es condenado por Dios. Al comentar el problema del hermano Chen, ya no quería tener comunión porque no podía estar en el centro. No parecía gran cosa, pero era realmente grave. Si retrasábamos la comunión con el hermano Chen sobre sus problemas, no solo perjudicaría su entrada en la vida, sino que también afectaría el trabajo de riego a los recién llegados. Como era mi responsabilidad, debería haber ayudado de inmediato a alguien que tenía dificultad en su deber para mantener la obra de la iglesia en marcha. Particularmente con el Partido Comunista haciendo tantos arrestos, la hermana Wang corría el riesgo de ser arrestada cada vez que salía a una reunión. Si no estaba adecuadamente preparada, no sería capaz de resolver los problemas en las reuniones, lo que significaría que podría no ser eficaz en el trabajo a pesar del riesgo que estaba tomando. ¿No sería terrible para ella? No estaba pensando en cómo resolver los problemas lo antes posible o en la seguridad de la hermana Wang. Solo estaba preocupada porque ella podría opacarme. ¡Era muy egoísta y me faltaba humanidad! Tenía una responsabilidad pero no estaba haciendo trabajo práctico. Hasta estaba protegiendo mi propio estatus a expensas de la obra de la iglesia. Eso era resistir a Dios, y yo estaba en la senda de un anticristo. Yo había sido la única responsable antes, e hice lo mejor que pude sin importar lo difícil o agotador que fuera. Pero debido a los arrestos del Partido, ya no podía salir, solo podía trabajar detrás de escena. Me resistía a cumplir con mi deber, siempre quería competir con la hermana Wang por el protagonismo. Entonces me di cuenta de que todo mi entusiasmo anterior en mi deber era solo por el nombre y el estatus. Esa situación estaba revelando mis motivos y objetivos equivocados. Fue enteramente la salvación y el amor de Dios para mí.

Más tarde pensé en algunas de las palabras de Dios que me dieron más claridad en el camino de la práctica. Las palabras de Dios dicen: “Debéis conseguir una cooperación armoniosa a efectos de la obra de Dios, para beneficio de la iglesia y para estimular a vuestros hermanos y hermanas. Debéis coordinaros con otros, corrigiéndoos mutuamente y alcanzando un mejor resultado de trabajo, con el fin de atender a la voluntad de Dios. Esta es la verdadera cooperación y solo aquellos que se dediquen a ella lograrán la verdadera entrada” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Servid como lo hacían los israelitas). “¿Qué hay que hacer para cumplir bien con el deber? Uno debe llegar a cumplirlo con todo el corazón y todas sus energías. Utilizar todo el corazón y todas las energías implica dedicar todos los pensamientos al cumplimiento del deber y no dejar que otras cosas los ocupen, y luego aplicar la energía que uno tiene, ejerciendo la totalidad del poder propio, y aportando el calibre, los dones, las fuerzas y las cosas que ha comprendido a la tarea. Si eres capaz de comprender y aceptar y tienes una buena idea, debes comunicarla a los demás. Esto es lo que significa cooperar en armonía. Así es como cumplirás bien con tu deber, cómo lograrás un cumplimiento satisfactorio de tu deber. Si deseas llevar siempre toda la carga y asumirlo todo tú mismo, queriendo ser protagonista en lugar de los demás, ¿estás cumpliendo con tu deber? Lo que estás haciendo se llama autocracia; es montar un espectáculo. Es un comportamiento satánico, no el cumplimiento del deber. Nadie, sin importar sus fortalezas, dones o talentos especiales, puede asumir todo el trabajo por sí mismo; deben aprender a cooperar en armonía si quieren hacer bien el trabajo de la iglesia. Por eso, la cooperación armoniosa es un principio de la práctica del cumplimiento del deber. Mientras apliques todo tu corazón y toda tu energía y toda tu fidelidad, y ofrezcas todo lo que puedes hacer, estarás cumpliendo bien tu deber” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. El correcto cumplimiento del deber requiere de una cooperación armoniosa). Entendí de las palabras de Dios que para cumplir bien nuestro deber, debemos considerar el corazón de Dios y cooperar con nuestros hermanos y hermanas. Tenemos que ponerlo todo en ello y usar nuestras fortalezas para compensar las debilidades de los demás. Así es como podemos obtener las bendiciones de Dios y obtener buenos resultados en nuestro trabajo. También vi que no importaba cuál de nosotros resolvía los problemas en persona. Mientras los estados y las dificultades de otros puedan ser resueltos, aunque mi esfuerzo sea invisible y detrás de escena, cumplir con mi deber y satisfacer a Dios me traería tranquilidad y paz. Después de eso, pensé un poco en las verdades que debería compartir para el estado del hermano Chen y encontré algunas palabras relevantes de Dios para que la hermana Wang las revisara. Ella encontró algunos pasajes realmente incisivos sobre el estado del hermano Chen en los que yo no había pensado. Juntos, estos pasajes eran aún más completos. Pensé en que a Moisés le costaba hablar y Aarón era muy elocuente, pero juntos llevaron a cabo la comisión de Dios, sacando a los israelitas de Egipto. No podía salir a trabajar, pero claramente podía tener comunión con la hermana Wang sobre todo lo que veía y pensaba. Al trabajar juntas, tuvimos una visión más completa de los problemas, entonces pudimos resolverlos mejor. ¿No es eso más beneficioso para el trabajo de la iglesia? La hermana Wang se reunió con el hermano Chen después de que discutimos todo. Estaba orando por ellos en mi corazón, esperando que Dios los estuviera guiando.

Entonces, un día, recibimos una carta de algunos hermanos y hermanas. La carta decía que a través de la enseñanza de la hermana Wang, habían podido corregir algunos errores y estaban desempeñando mejor sus deberes. Estaba un poco decepcionada después de leer eso. Sentía que yo había descubierto esos errores y problemas, pero que todos habían visto solo el trabajo de la hermana Wang. Nadie vio lo que yo estaba haciendo detrás de escena. Entonces me di cuenta de que estaba compitiendo por fama y ganancia de nuevo, así que oré y me abandoné. Más tarde, leí un pasaje de las palabras de Dios en un ensayo que fue realmente conmovedor para mí. Las palabras de Dios dicen: “Puede que tengas poca fuerza, pero si eres capaz de trabajar con otros y de aceptar sugerencias adecuadas, y si tienes las motivaciones correctas y puedes proteger la obra de la casa de Dios, entonces eres una persona idónea. A veces, con una sola frase, puedes resolver un problema y beneficiar a todos; otras, después de que comuniques una sola declaración de la verdad, todos tienen una senda que practicar, y son capaces de trabajar armoniosamente juntos, y todos se esfuerzan hacia un objetivo común, y comparten los mismos puntos de vista y opiniones, con lo que el trabajo resulta particularmente efectivo. Aunque nadie recuerde que desempeñaste este papel, y tú no sientas que te has esforzado mucho, Dios verá que eres una persona que practica la verdad, una persona que actúa según los principios. Dios recordará que lo has hecho. A eso se le llama cumplir fielmente con tu deber” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. El correcto cumplimiento del deber requiere de una cooperación armoniosa). Es verdad. Aunque nadie podía ver mi trabajo detrás de escena, estaba cumpliendo con mis responsabilidades ante Dios. No importaba si otras personas lo sabían. Practicar la verdad y satisfacer a Dios es lo que importa. Como supervisora, era mi deber y lo que debía hacer para hablar con los demás cuando notaba errores y problemas. Eso no era algo por lo que debería atribuirme el mérito. Antes, siempre había tratado de presumir frente a los demás, pero ahora solo podía trabajar detrás de escena. Ese fue el arreglo de Dios, y era lo que necesitaba. Tenía que someterme a ello, volverme útil, concetrarme en practicar la verdad en mi deber, y esforzarme por cumplir bien con mi deber.

Cuando notaba problemas en nuestro trabajo después de eso, tomaba la iniciativa de acercarme a la hermana Wang. A veces, cuando escribía a hermanos y hermanas sobre problemas, quería esforzarme en demostrar que era yo quien escribía, pero al darme cuenta de que me estaba elevando encubiertamente y presumiendo, oraba y dejaba ir mis motivos incorrectos. Me calmaba y pensaba en qué podría escribir que ayudara a los demás y cómo podría cumplir con mis propias responsabilidades. Practicar de esta manera realmente iluminó mi corazón y se sintió realmente liberador. ¡Es una gran manera de comportarme!

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