Ahora sé qué es realmente la buena humanidad

4 Dic 2022

Por Mu Yan, China

Mis padres y maestros me enseñaron desde pequeña que la armonía con los demás es preciosa, y que debemos ser razonables y comprensivos. No podemos decir cosas que dañen relaciones, y debemos dejar a la gente salvar su imagen. “Nunca golpees por debajo del cinturón” y “sé indulgente siempre que sea posible” son el único modo de llevarse bien con los demás. Así que desde pequeña, me tomé estas filosofías mundanas como reglas para vivir, considerando siempre el sentido del orgullo de la gente y apenas discutiendo con nadie. Me gané muchos elogios por actuar así. Tras hacerme creyente, como no conocía la verdad, seguí tratando estas filosofías mundanas, estándares morales, como reglas de vida, Incluso creía que hacer tales cosas era poseer humanidad normal, como exige Dios, y ser una buena persona. Cuando me expusieron, gracias a las palabras de Dios vi que este pensamiento tradicional no es para nada cierto ni es el estándar para una buena humanidad. Solo las palabras de Dios deberían ser el criterio para nuestras acciones.

En enero, algunos hermanos y hermanos me dijeron que una líder de la iglesia, la hermana Xu Qing, retrasaba a la gente y no hacía trabajo real, así que fui a investigarlo. Averigüé que, aunque Xu Qing tenía algo de talento y capacidad, en su etapa como líder no se hizo mucho trabajo práctico y los proyectos de los que era responsable no salían adelante. También alardeaba mucho para ganarse la admiración de los demás y quería logros rápidos y fáciles. Nombró a varias personas inadecuadas como jefes de equipo y supervisores, violando los principios, causando interrupciones y retrasos en el trabajo de la iglesia. Los hermanos y hermanas le habían hecho numerosas sugerencias, pero ella no las aceptaba y no tenía ninguna autoconciencia a posteriori. Por su consistente actuación, estaba claro que era una falsa líder que debía ser despedida. Así que planeé escribir una carta informando al líder superior sobre los problemas de Xu Qing. Después de escribirla, pensé que la hermana Xu Qing era en general muy cariñosa conmigo y confiaba en mí, así que si ella supiera que la había investigado e informado de sus problemas, ¿me guardaría rencor? ¿Arruinaría su buena impresión de mí? Me sentí muy confundida al pensarlo de esa manera. Así que me excusé a mí misma: Tal vez Xu Qing había estado en mal estado recientemente, así que podría hablar con ella y darle apoyo, y luego ver si cambiaba. No envié la carta del informe. Fijé una hora para reunirme con Xu Qing y me preparé para exponerle sus problemas. Pero cuando nos reunimos, noté que no estaba en buen estado, y me dijo entre lágrimas que estaba sufriendo la lucha por el nombre y la ganancia. Lo tuve en la punta de la lengua y me lo callé. Lo estaba pasando muy mal, así que si hurgaba en su dolor, ¿no sería echar sal en la herida? Entonces, si le contaba a la líder sus problemas y ella la despedía, ¿me acusaría de no tener corazón? Dudé una y otra vez, y al final simplemente pasé por alto su búsqueda de nombre y estatus, que designara a personas contrarias a los principios, y terminé nuestra reunión.

Al llegar a casa edité la carta que ya había escrito, diciendo que Xu Qing estaba demasiado preocupada por el nombre y el estatus y carecía de entrada en la vida, que había comunicado con ella y que quería arrepentirse, y sugerí una ayuda y comunicación continuas. Después de enviar la carta, tuve un constante e incómodo sentimiento de culpa. Sabía muy bien que no había dicho la verdad. Leí algo en las palabras de Dios. “Una vez que la verdad se haya convertido en vida en ti, cuando observes a alguien que es blasfemo hacia Dios, no es temeroso de Él, y es descuidado y superficial al cumplir con su deber, o que interrumpe e interfiere con el trabajo de la iglesia, responderás de acuerdo con los principios de la verdad, y serás capaz de identificarlos y exponerlos cuando sea necesario. Si la verdad no se ha convertido en tu vida y todavía vives inmerso en tu carácter satánico, entonces cuando descubras a personas malvadas y a demonios que interrumpan y perturben el trabajo de la iglesia, harás la vista gorda y oídos sordos; los apartarás sin que te lo reproche tu conciencia. Llegarás a creer que cualquiera que perturbe el trabajo de la iglesia no tiene nada que ver contigo. Por más que se resientan el trabajo de la iglesia y los intereses de la casa de Dios, a ti no te importa, ni intervienes ni te sientes culpable, lo que te convierte en alguien sin conciencia ni sentido, un incrédulo, un hacedor de servicio. Comes de lo que es de Dios, bebes de lo que es de Dios y disfrutas de todo lo que viene de Dios, pero crees que ningún perjuicio a los intereses de la casa de Dios tiene que ver contigo, lo que te convierte en un traidor que muerde la mano que le da de comer. Si no proteges los intereses de la casa de Dios, ¿eres siquiera humano? Eres un demonio que se ha introducido en la iglesia. Finges creer en Dios, ser de Sus escogidos, y quieres gorronear en la casa de Dios. No estás viviendo la vida de un ser humano y, obviamente, eres incrédulo. Si eres alguien que cree realmente en Dios, entonces, aunque aún no hayas obtenido la verdad y la vida, al menos hablarás y actuarás desde el lado de Dios; al menos no te quedarás impasible cuando veas que los intereses de la casa de Dios están comprometidos. Cuando tengas el impulso de hacer la vista gorda, te sentirás culpable, a disgusto, y te dirás a ti mismo: ‘No puedo quedarme aquí sentado sin hacer nada, debo levantarme y decir algo, debo asumir la responsabilidad, debo revelar este mal comportamiento, debo detenerlo para que los intereses de la casa de Dios no se vean perjudicados, y la vida de la iglesia no se vea alterada’. Si la verdad se ha convertido en tu vida, entonces no solo tendrás este valor y esta determinación y serás capaz de comprender el asunto del todo, sino que también cumplirás con la responsabilidad que te corresponde en la obra de Dios y en los intereses de Su casa, con lo que cumplirás con tu deber” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo aquellos que se someten sinceramente a Dios lo temen de corazón). Las palabras de Dios me resultaron muy conmovedoras. La iglesia me puso a cargo de las cartas de informe, queriendo que considerara la voluntad de Dios y defendiera la justicia, que cuando los falsos líderes, los anticristos y los malhechores alteraran el trabajo de la iglesia, yo defendería los principios de la verdad y me alzaría para exponerlos, protegiendo el trabajo de la iglesia. Ese era mi deber, mi responsabilidad. En ese momento ya había discernido que la hermana Xu Qing era una falsa líder. Muchos de los proyectos de los que ella se encargaba decayeron bastante en productividad y no hubo un cambio real después de la comunicación. Si no era despedida pronto, causaría pérdidas aún mayores al trabajo de la iglesia. Pero tenía miedo de que si se enteraba de que había investigado y denunciado sus problemas, haciendo que la despidieran, dijera que yo era insensible. Especialmente después de ver que se sentía mal y lloraba, me preocupaba que si entonces revelaba sus problemas, ella diría que no era comprensiva con sus luchas, y entonces me odiaría. Así que oculté la situación real y no informé de su verdadero problema, eligiendo el camino del medio con un ojo abierto y otro cerrado, encubriendo a una falsa líder sin importarme si la obra de la iglesia o la entrada en la vida de los hermanos se veía perjudicada. En mi fe disfrutaba del riego y sustento de las palabras de Dios, pero favorecía intereses ajenos, mordiendo la mano que me da de comer. Era muy egoísta y vil, carecía de la menor humanidad. Ante este pensamiento, me llené de arrepentimiento y culpa por lo que había hecho. Odié lo egoísta y astuta que había sido.

Más tarde, leí otro pasaje de las palabras de Dios. “No importa lo bien que finjan, lo respetable o atractivo de su comportamiento, lo bien o lo bonito que se presenten a sí mismos, o cuán engañoso sean; lo que no se puede negar es que todas y cada una de las personas corruptas están llenas de carácter satánico. Bajo la máscara de este comportamiento exterior, todavía se resisten y se rebelan contra Dios, se resisten y se rebelan contra el Creador. […] En resumen, ser una persona de buen comportamiento que se ajusta a los conceptos tradicionales de moralidad no es buscar la verdad, no es la búsqueda de ser un verdadero ser creado. Por el contrario, detrás de la búsqueda de estos buenos comportamientos se esconden muchos secretos oscuros e inconfesables. No importa qué tipo de buen comportamiento persiga el hombre, el objetivo que hay detrás no es otro que el de ganarse el afecto y el respeto de más personas, mejorar su propia posición y hacer que la gente piense que es respetable y digno de confianza y de asumir responsabilidades. Si buscas ser una persona de tan buen comportamiento, ¿no es esto lo mismo en tu naturaleza que aquellos que son famosos y grandiosos? Si eres una persona que simplemente se comporta bien, pero no ama la palabra de Dios y no acepta la verdad, entonces en naturaleza, eres igual a ellos. ¿Y cuál es el resultado? A lo que has renunciado es a la verdad; lo que has perdido es tu oportunidad de salvación. Este es el más insensato de los comportamientos; es la elección y la búsqueda de un idiota. ¿Habéis deseado alguna vez ser esa persona grandiosa, famosa, exuberante en el escenario, a la que habéis admirado durante tanto tiempo? ¿Esa persona dulce y accesible? ¿Esa persona cortés, afable e intelectual? ¿Esa persona que, desde fuera, parece amigable y encantadora? ¿No habéis seguido antes a personas así? (Sí). Si todavía sigues a gente así, si todavía idolatras a gente así, déjame decirte: no estás lejos de la muerte, porque la gente que idolatras es gente malvada que finge ser buena. Dios no salvará a la gente malvada. Si idolatras a la gente malvada y no aceptas la verdad, al final también serás destruido” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué es buscar la verdad (3)). Desde niña me empapé y me influyó la cultura tradicional, tomando “nunca golpees por debajo del cinturón,” “en la ejecución solo ruedan cabezas: sé indulgente siempre que sea posible,” “callar las faltas de los buenos amigos hace que la amistad sea larga y buena” y otras filosofías satánicas como mis estándares de comportamiento y para evaluar la humanidad de las personas. Después de obtener la fe, seguí considerando el orgullo de los demás en todas mis interacciones con los hermanos y hermanas, señalando rara vez directamente las faltas y defectos que veía, siempre dejando a los demás margen de maniobra para hacerles ver que era comprensiva y darles una buena impresión. Sabía muy bien que Xu Qing era una falsa líder y que debía ser despedida de inmediato, pero para no ofenderla, para proteger nuestra relación, no solo no la regañé, sino que oculté la verdad y no informé sobre sus problemas. Estuve a punto de convertirme en el escudo de una falsa líder, lo cual sería una transgresión. Ahora entiendo que parecía cariñosa y amable por fuera, pero en realidad quería crear una imagen positiva en los corazones de los demás y ganarme su admiración. A fin de lograr mi despreciable objetivo, dañaba el trabajo de la iglesia y la entrada en la vida de los hermanos y hermanas. No importa lo bien que alguien se atenga a estas nociones humanas, la ética y la moral, eso no significa que sea una buena persona. Al contrario, detrás de estos comportamientos agradables hay motivos vergonzosos. Vivir según estos pensamientos y perspectivas satánicas solo podía volverme cada vez más rastrera, astuta, egoísta y malvada. Todo lo que hacía iba en contra de la verdad y de Dios. Más tarde leí un par de pasajes de las palabras de Dios que me fueron muy útiles. Dios Todopoderoso dice: “Debe haber un estándar para tener buena humanidad. No consiste en tomar la senda de la moderación, no apegarse a los principios, esforzarse por no ofender a nadie, ganarse el favor dondequiera que se vaya, ser suave y habilidoso con todo el que se encuentre y hacer que todos hablen bien de ti. Este no es el estándar. Entonces, ¿cuál es el estándar? Es tener principios y asumir la responsabilidad de cómo tratamos a Dios, la verdad, el cumplimiento del deber y a toda clase de personas, acontecimientos y cosas. Esto es evidente para todos; todos lo tienen claro en su interior” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Entregando el corazón a Dios, se puede obtener la verdad). “¿Cuál debe ser la base del discurso de la gente? Las palabras de Dios. Entonces, ¿cuáles son los requisitos y normas que Dios tiene para el discurso de las personas? (Que sea constructivo para las personas). Exacto. Fundamentalmente, debes decir la verdad, hablar con honestidad y beneficiar a los demás. Como mínimo, el discurso debe edificar a las personas y no engañar, burlarse, ridiculizar, insultar, oprimir, herir, exponer las debilidades de la gente, o hacer una parodia de ellos. Esta es la expresión de humanidad normal. Es la virtud de la humanidad. […] ¿Qué significa decir que uno no debe exponer las debilidades de la gente? Significa no hablar mal de los demás. No aferrarse a sus errores o defectos del pasado para juzgarlos o condenarlos. Esto es lo menos que debes hacer. Desde el lado proactivo, ¿cómo se expresa el discurso constructivo? Principalmente, se trata de animar, orientar, guiar, exhortar, comprender y reconfortar. Además, a veces, es necesario señalar y criticar directamente los defectos, las deficiencias y las faltas de los demás. Esto supone un gran beneficio para las personas. Es una verdadera ayuda para ellos y es muy constructivo, ¿verdad? Digamos, por ejemplo, que eres especialmente obstinado y arrogante. Nunca has sido consciente de ello, pero alguien que te conoce bien viene directamente y te dice el problema. Piensas: ‘¿Soy obstinado? ¿Soy arrogante? Nadie más se ha atrevido a decírmelo, pero ellos me entienden. El hecho de que puedan decir tal cosa sugiere que es realmente cierto. Debo dedicar algún tiempo a reflexionar sobre esto’. Después le dices a la persona: ‘Los demás solo me dicen cosas bonitas, me alaban, nadie nunca es sincero conmigo, nadie ha señalado nunca estos defectos y problemas en mí. Solo tú has sido capaz de decírmelo, de hablarme de forma personal. Ha sido genial, una gran ayuda para mí’. Era un diálogo abierto, de corazón, ¿verdad? Poco a poco, la otra persona te comunicó lo que tenía en mente, sus pensamientos sobre ti, y sus experiencias respecto a sus nociones, imaginaciones, negatividad y debilidad sobre este asunto, y fue capaz de escapar de ello buscando la verdad. Esto es tener un diálogo abierto, es una comunión de almas” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué es buscar la verdad (3)). Entendí claramente en las palabras de Dios que la verdadera humanidad no es ser amable, compasivo y razonable, ni ser siempre comprensivo y proteger las relaciones personales, ni ganarse el beneplácito de los demás, sino ser auténtico con Dios y otros, y tratar a la gente con sinceridad. Si ves a falsos líderes, anticristos o malhechores perturbando las cosas en la iglesia y puedes defender los principios de la verdad para proteger el trabajo de la iglesia si puedes señalar los problemas de los demás, comunicando y ayudándoles, edificándolos en palabra y obra, solo eso es ser de verdad una buena persona. Si solo consideras tu propia imagen y estatus en tu deber, si ves a alguien perturbando el trabajo de la iglesia pero no lo expones y detienes, ignorando la voluntad de Dios, no eres una buena persona por muy bien que te lleves con los demás, sino que eres una persona egoísta, vil e inferior. Antes, pensaba que filosofías satánicas como “nunca golpees por debajo del cinturón” eran ser comprensivo y tolerante, que era algo bueno. Ahora sé que es totalmente diferente a que Dios diga “uno no debe exponer las debilidades de la gente”. Lo que Dios dice es que no hay que buscar defectos en las personas ni aprovechar sus puntos débiles para juzgarlas y condenarlas, sino tratarlas adecuadamente. Eso es lo que debe poseer la humanidad normal. Y Satanás nos inculca pensamientos como “nunca golpees por debajo del cinturón” para que protejamos nuestra propia imagen y estatus, no para señalar los problemas de los demás, por lo que nos volvemos más egoístas y astutos, y no tenemos una humanidad normal. No importa lo agradable que parezca alguien, es solo hipocresía y engaño para satisfacer sus propios intereses personales. Eso no es ser una persona buena de verdad. Si no nos dejamos llevar por la corrupción, sino que le damos a alguien indicaciones y ayuda comunicando la verdad para que puedan obtener un verdadero conocimiento y arrepentimiento, eso es una verdadera representación de tener buena humanidad y amor.

Hubo otro pasaje que leí que me dio una senda más clara de práctica. Las palabras de Dios dicen: “Después de comunicar sobre las máximas sobre el buen comportamiento en la cultura tradicional, ¿habéis logrado entenderlas? ¿Cómo deberíais enfocar este tipo de buen comportamiento? Algunas personas podrían decir: ‘A partir de hoy, no seré una persona intelectual, afable o cortés. No seré una persona supuestamente “buena”; no seré alguien que respete a los mayores o ame a los jóvenes; no seré una persona dulce y accesible. Nada de eso es una expresión natural de humanidad normal; es un comportamiento engañoso que es falso y simulado, y que no se eleva al nivel de la práctica de la verdad. ¿Qué clase de persona seré? Seré una persona honesta; empezaré por ser una persona honesta. En mi discurso, puedo ser inculto, no entender las reglas, carecer de conocimientos y ser menospreciado por los demás, pero hablaré con franqueza, con sinceridad y sin falsedad. Como persona y en mi labor, no seré falso y no haré teatro. Cada vez que hable, lo haré con el corazón: diré lo que pienso por dentro. Si tengo odio hacia alguien, me examinaré a mí mismo y no haré nada que le hiera; sólo haré cosas que sean constructivas. Cuando hable, no tendré en cuenta mi propio beneficio personal, ni me limitaré por mi reputación o mi imagen. Además, no tendré la intención de hacer que la gente piense bien de mí. Sólo daré importancia a que Dios esté contento. No hacer daño a la gente será mi punto de partida. Lo que haga se hará de acuerdo con las exigencias de Dios; no haré cosas para perjudicar a los demás, ni haré cosas perjudiciales para los intereses de la casa de Dios. Sólo haré cosas que sean beneficiosas para los demás, sólo seré una persona honesta y una persona que haga feliz a Dios’. ¿No es esto un cambio en una persona? Si realmente practican estas palabras, entonces habrán cambiado de verdad. Su futuro y su destino habrán cambiado para mejor. Pronto se embarcarán en la senda de la búsqueda de la verdad, pronto entrarán en la realidad de la verdad, y pronto se convertirán en una persona con esperanza de salvación. Esto es algo bueno, algo positivo” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué es buscar la verdad (3)). Reflexionando sobre las palabras de Dios, vi que siendo una persona honesta y hablando con honestidad como Dios requiere, siendo directos en nuestras interacciones, teniendo las palabras de Dios como base en todo y viviendo con la verdad como norma, podemos poco a poco deshacernos de las ataduras de los venenos de Satanás y tener más semejanza humana. Dije una oración a Dios para evitar considerar cómo me veían los demás y para dejar de proteger las relaciones interpersonales. Solo quería ser una persona honesta que satisface a Dios. Y así, le conté de nuevo al líder superior los problemas de Xu Qing y me sinceré sobre mis inadecuados motivos para editar la carta. Al final me sentí un poco más en paz y tranquila después de hacerlo. Unos días más tarde, el líder superior investigó y determinó que la Xu Qing era una falsa líder y la despidió de acuerdo con los principios.

Un poco más tarde, tuve que gestionar otra carta de informe. La acusadora, la hermana Lin Min, denunció a la líder de su iglesia, la hermana Zhang Yue, como falsa líder. Al comprobarlo, supe que la hermana Zhang Yue había estado en mal estado recientemente, lo que impactó su efectividad en el deber, pero en general podía hacer un trabajo real y ayudar a los demás a resolver problemas. No era una falsa líder. La hermana Lin Min decía la verdad, pero era bastante arrogante. Carecía del enfoque correcto sobre los defectos y carencias en el trabajo de la hermana Zhang Yue, y no entendía del todo su situación. Se limitó a definir ciegamente a la hermana Zhang Yue como una falsa líder. Esto magnificaba sus problemas y no se ajustaba a los principios, era probable que la perjudicara. Necesitaba hablar con la hermana Lin Min y señalar sus problemas. Estaba pensando que esta vez tenía que practicar la verdad y señalarle el problema. Pero el día que iba a reunirme con Lin Min seguía preocupada. Lin Min me había ayudado no hace mucho cuando tuve dificultades, y antes había tenido una muy buena impresión de mí. Si le contaba los resultados de la revisión y mencionaba sus problemas, ¿lo malinterpretaría y pensaría que era injusta, me miraría mal luego? Entonces me di cuenta de que no estaba en el estado adecuado, así que dije enseguida una oración silenciosa a Dios en mi corazón, “Dios, de nuevo pienso en seguir filosofías satánicas y proteger mis relaciones. Esclaréceme, ilumíname para que pueda abandonar mi carne. No importa el resultado, no quiero considerar más mi propia reputación. Quiero practicar la verdad y ayudar realmente a esta hermana”. Pensé en un pasaje de las palabras de Dios que había leído un par de días antes: “Cuando alguien se encuentra con una situación en la que tiene intenciones y planes personales, y cuando se muestra claramente su carácter corrupto, es cuando necesita reflexionar sobre sí mismo y buscar la verdad, y también es un momento crítico en el que Dios examina a esa persona. Por tanto, que seas capaz de buscar la verdad, aceptarla y arrepentirte de verdad, es el momento más revelador de una persona. […] Planeas arrepentirte; tienes ese atisbo de intención, y lo exiges con más fuerza que antes, pero quién sabe cuánto tiempo pasará antes de que te arrepientas de verdad. Si no has dado pasos concretos o no tienes un plan específico para practicar el arrepentimiento, entonces este no es verdadero. Debes también tomar medidas reales. Una vez que hayas tomado medidas reales, la obra de Dios llegará enseguida” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué es buscar la verdad (2)). Así es. Cuando me enfrenté a este asunto, Dios examinaba mi corazón para ver si me arrepentía de verdad, si elegía practicar la verdad o proteger mi orgullo y mis intereses. Entonces, aclaré mis motivos y me reuní con ella. Después, la hermana Lin Min no se enemistó conmigo porque le señalara sus problemas, sino que reflexionó y aprendió sobre sí misma a través de las palabras de Dios, y dijo que de no ser expuesta de esa manera, no habría visto que era arrogante y que no estaba tratando bien a la hermana Zhang Yue. Habría pensado que estaba practicando la verdad y protegiendo el trabajo de la iglesia. Lin Min también se sinceró y preguntó cómo abordar este asunto, y las tres comunicamos sobre todo esto. Sentí que estábamos muy cerca, sin la más mínima barrera. En ese momento me sentí realmente conmovida y comprobé realmente que vivir y actuar de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad es lo único que puede beneficiar y ayudar de verdad a las personas. Me sentí tranquila y en paz.

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