Desentrañar el misterio de la Trinidad

31 Ene 2022

Por Qiuzhi, Singapur

Hace 20 años, un anciano me convirtió al cristianismo. Me dijo que, en todo el universo, hay un Dios verdadero que creó a la humanidad, el cielo, la tierra y todas las cosas. Esto me fascinó. Después me dijo que el Señor Jesús es el Hijo de Dios, y que la fe en Él nos puede salvar. En ese punto, me sentí un poco confundido. ¿No había un único Dios? ¿Cómo podía Él tener un Hijo? No podía entender cuántos había de Dios. Después de eso, cada vez que vi a nuestro pastor bautizando a alguien, notaba que decía: “Te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Confundido, le pregunté: “¿Cuántos hay de Dios? ¿Por qué siempre bautizas a la gente en tantos nombres de Dios?”. Su respuesta fue: “Solo hay un Dios, pero hay una Trinidad, compuesta por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son distintas personas, pero existen juntas en un ser”. Al ver que yo no comprendía, prosiguió: “Hay algo en lo que en verdad debes ahondar para comprender. Está bien si ahora no lo entiendes. Solo trátalos a todos como Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos”. Su explicación me dejó aún perplejo. Si Él era un Dios, ¿cómo podía haber tres personas? Pero pensé que no podía estar equivocado, ya que era un principio básico de la cristiandad, por lo que tal vez fuera un misterio profundo de Dios.

Después fui al seminario para poder servir mejor a Dios. Mientras estaba ahí, también pensé mucho en el significado de la Trinidad. En un esfuerzo por aclarar mi confusión, empecé a leer mucho material y las Escrituras, y les pregunté a algunos pastores, pero nunca hallé una respuesta. Al terminar mis estudios, fui voluntario en la escuela dominical de la iglesia. Algunos hermanos y algunas hermanas me pidieron que explicara la Trinidad. No sabía qué hacer, por lo que solo dije lo que el pastor había dicho. Al ver que seguían sin entender, me sentí muy mal. Sabía que se suponía que yo servía al Señor, por lo que me sentí muy avergonzado por no poder explicar algo tan básico de la fe cristiana.

En 2007, participé de la Conferencia Mundial China de Capacitación de Pastores y Ancianos. Ver a pastores y predicadores famosos de todo el mundo reunidos era muy emocionante para mí. Quería aprovechar la oportunidad para buscar y resolver la confusión que tenía en mi corazón. Le pregunté sobre esto a un pastor reconocido después de la conferencia. Le pregunté sobre su comprensión de la Trinidad, y él me dijo: “El Padre decide todo, el Hijo implementa el plan del Padre, y el Espíritu Santo administra el plan”. Le pedí que entrara en detalles, pero él esquivó el tema con habilidad. Le pregunté sobre esto a otro pastor, y él dijo: “Jehová es Dios, el Señor Jesús es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Todos son Dios. Ora al que tú quieras. Sin embargo, te sugiero que ores al Señor Jesús, porque Él es el Hijo del hombre. Tiene emociones humanas normales y puede entender el corazón humano. También realizó muchos milagros. Jehová es un Espíritu, al igual que el Espíritu Santo. No se los puede ver ni tocar. Por eso es mejor comunicarse con el Dios terrenal”. Esto me dejó aún más confundido, y pensé: “Ya que ninguna de estas tres personas es superior o inferior, ¿cómo puede ser mejor rezarle a una? ¿Jehová Dios no puede entender también nuestros corazones y realizar todo tipo de milagros?”. Al ver mi confusión, agregó: “Dios es un Espíritu y es insondable. Muchos pastores con décadas de experiencia en interpretar las Escrituras aún no pueden explicar esto por completo, y yo sigo investigando, también”. Después de esto, no me quedó nada por peguntar. Pensar en la forma en que el pastor distinguía la importancia para la oración me alteró mucho. Sentí que no era un enfoque reverencial hacia Dios, pero no sabía cómo debería entenderlo. Mantuve mi fe en la Trinidad, a pesar de mi confusión. Cada vez que surgía la Trinidad en las clases de la escuela dominical, yo hablaba superficialmente, temía ofender a Dios si lo arruinaba, pero nunca lo entendí del todo en mi corazón.

Más de una década pasó rapidísimo. Conocí a la hermana Su en 2017. Su enseñanza sobre la Biblia era muy esclarecedora, y ella tenía un entendimiento en verdad profundo. Gané mucho de ella. Después, ella me invitó a participar en pequeñas reuniones de grupo en internet. En una de ellas, el hermano Li compartió enseñanza sobre la verdadera fe en Dios y la historia detrás de la Biblia. Me abrió los ojos. También mencionó profecías del Apocalipsis, y dijo: “La obra de Dios para salvar a la humanidad sucede en tres eras. El Antiguo Testamento fue la Era de la Ley, el Nuevo Testamento fue la Era de la Gracia, y el Apocalipsis profetiza la obra de los últimos días. Dios asume un nuevo nombre y realiza una obra diferente en cada era. El nombre de Dios en el Antiguo Testamento, durante la Era de la Ley, fue Jehová, y Él enseño a las personas sobre el pecado al usar la ley y los mandamientos a través de Moisés, y así guió la vida del hombre primitivo en la tierra. Más adelante, en la Era de la Ley, nadie obedecía la ley, sino que pecaban cada vez más. Todos enfrentaron la condena y la muerte de acuerdo con la ley. Dios se hizo carne como el Señor Jesús para salvar a las personas de ser condenadas. Él mismo fue crucificado para redimirnos de nuestros pecados. Mientras aceptemos al Señor Jesús, nos confesemos y arrepintamos ante Él, nuestros pecados pueden ser perdonados. Pero aún tenemos una naturaleza pecadora, por lo que seguimos pecando y confesando. No estamos purificados ni liberados de las ataduras del pecado. No somos dignos del reino de los cielos así. En los últimos días, Dios expresa la verdad de acuerdo con las necesidades de la humanidad. Obra para juzgar y purificar a la humanidad, para resolver nuestra naturaleza pecadora y salvarnos por completo del dominio de Satanás. Estas son las tres etapas de la obra de Dios para salvar a la humanidad. Cada etapa de Su obra se basa en lo que la humanidad necesita. A través de estas tres etapas de la obra, conocemos el pecado, somos redimidos del pecado y somos liberados del pecado, respectivamente. Aceptar la obra de Dios de los últimos días para liberarnos del pecado es la única forma en que podemos ser completamente salvados y entrar en el reino de Dios”.

El hermano Li enseñó que las tres etapas de la obra de Dios están estrechamente interconectadas, y relacionó esto con la Biblia. Esto en verdad me atrajo. Había leído la Biblia muchas veces y había leído muchos sermones, pero nunca había oído a nadie enseñar sobre la obra de Dios con tanta claridad. A continuación, el hermano Li leyó un pasaje. “Desde la obra de Jehová a la de Jesús, y desde la de Jesús a la de la etapa actual, las tres etapas cubren la totalidad de la amplitud de la gestión de Dios, y todas ellas son la obra de un mismo Espíritu. Desde que creó el mundo, Dios siempre ha estado obrando para gestionar a la humanidad. Él es el principio y el fin, el primero y el último, y Aquel que inicia una era y quien lleva la era a su fin. Las tres etapas de la obra, en diferentes eras y distintos lugares, han sido llevadas a cabo con seguridad por un solo Espíritu. Todos los que separan estas tres fases se oponen a Dios. Ahora, debes entender que toda la obra desde la primera etapa hasta hoy es la obra de un Dios, un Espíritu, y de esto no cabe la menor duda” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Tras leer las palabras de Dios, el hermano Li enseñó: “Solo hay un Dios. Dios creó a toda la humanidad y Dios mismo está gestionando y salvando al hombre. Desde la creación del mundo hasta ahora, Él ha estado trabajando para salvar a la humanidad, y aunque Sus nombres son diferentes en cada etapa de obra, y la obra, los momentos y los lugares son diferentes, todo está hecho por un Dios. Cada etapa de obra se construye sobre la anterior, más alto y más profundo en cada etapa”. Oír esto me sorprendió mucho, y pensé: “Dice que cada etapa de la obra es realizada por el mismo Espíritu, por lo que Jehová y el Señor Jesús son el mismo Espíritu. Hay un solo Dios, ¡no tres Espíritus! La enseñanza del hermano Li tiene sentido por completo, y no puedo ver nada que dudar o refutar. Con base en lo que dijo, ¿no significaría que la Trinidad en la que hemos creído no se podría sostener? Aunque ha habido debate en el mundo religioso sobre la singularidad o multiplicidad de Dios, la mayoría de la gente cree en la Trinidad. No pueden estar todos equivocados. Nunca antes he oído este tipo de enseñanza. ¿Hay un nuevo entendimiento en la comunidad religiosa?”. Incapaz de aquietar mis sentimientos, me fui temprano para poder pensarlo.

Intentando ganar algo de claridad, empecé a hojear la Biblia otra vez y revise muchos recursos de sermones. Busqué durante días sin encontrar nada. En ese punto, empecé a sentirme ansioso, y pensé: “La enseñanza del hermano Li es diferente de lo que dice el mundo religioso, pero era novedosa y tenía sentido según la Biblia. ¿Debería ir a la próxima reunión? Si sigo asistiendo y rechazo la idea de la Trinidad, seguro que me echarán de la comunidad religiosa. Por otro lado, he ganado esclarecimiento en su enseñanza que no puedo ganar en la iglesia. Odiaría perdérmelo”. No podía decidirme, por lo que busqué el pasaje de las palabras de Dios que el hermano Li había enviado en la reunión. Mientras lo leía, lo consideraba, y cuanto más pensaba, más sentía que una persona común no podía inventar eso. Y ninguna persona spiritual se animaría a hablar de la obra de gestión de Dios con ese tipo de tono. ¿Podrían ser de verdad las palabras de Dios? Después de pensarlo mucho, decidí que, sin importar qué pensara el mundo religioso, debía escuchar la enseñanza del hermano Li y ver si podía aclarar mi confusión.

En la siguiente reunión, compartí mi incertidumbre sobre la Trinidad, y esta fue su enseñanza: “Muchas personas religiosas se aferran a la idea de la Trinidad. Creen que hay un Dios, pero tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que asumen diferentes partes de la obra de gestión de Dios. Pero ¿alguna vez pensamos de dónde sale esta idea? ¿Dios habló de la Trinidad alguna vez? ¿El Espíritu Santo dio testimonio de eso? ¿Los profetas hablaron de eso? ¡Está claro que no! De hecho, la idea de la Trinidad surgió del concilio de Nicea más de trescientos años después del tiempo del Señor, y se estableció tras un feroz debate entre los líderes religiosos. Desde entonces, la mayoría de las personas religiosas empezó a creer que nuestro Dios único que creó todas las cosas es la Trinidad. Creen que, además del Señor Jesús, también están el Padre y el Espíritu Santo en el cielo, que son tres Dioses, tres Espíritus. Si siguiéramos su lógica, ¿Dios sería el único Dios verdadero? Van por ahí gritando que hay un único Dios, pero creen en la Trinidad. ¿Eso no es contradictorio? ¿Eso no es absurdo? No hay nada sobre ninguna Trinidad en el Antiguo Testamento, y en los tres años y medio en que el Señor Jesús trabajó en la tierra, nunca mencionó que había una Trinidad. ¿Por qué aparecería esa idea después de que el Señor Jesús hubiera terminado Su obra? Es porque la gente no comprendía la esencia de la encarnación. El Espíritu Santo testificó que el Señor Jesús era el Hijo amado de Dios, y vieron que Él oraba a Su Padre en el cielo, por lo que desarrollaron nociones sobre Dios. Pensaron que había tres Dioses: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Extrapolaron de lo que habían imaginado e hicieron el exagerado intento de delimitar a Dios. Miren a Felipe, por ejemplo. Él no sabía que el Señor Jesús era Dios encarnado, por eso, le pidió al Señor que le mostrara al Padre. El Señor Jesús respondió con claridad: ‘¿He estado tanto tiempo con vosotros y aun así no me conoces, Felipe? Aquel que me ha visto, ha visto al Padre; ¿Cómo dices entonces “muéstranos al Padre”? ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí? Las palabras que os digo, no las digo de Mí mismo, sino del Padre que vive en Mí, Él hace la obra’ (Juan 14:9-10). El Señor Jesús también dijo: ‘Yo y el Padre somos uno’ (Juan 10:30). El Señor Jesús fue muy claro en que Ellos eran uno, y son un Dios, un Espíritu”.

Después, el hermano Li reprodujo un video con un par de lecturas de las palabras de Dios. Dios Todopoderoso dice: “Si alguien entre vosotros dice que la Trinidad en verdad existe, entonces que explique qué es exactamente este Dios único en tres personas. ¿Qué es el Padre Santo? ¿Qué es el Hijo? ¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Es Jehová el Padre Santo? ¿Es Jesús el Hijo? ¿Qué es entonces el Espíritu Santo? ¿No es el Padre un Espíritu? ¿No es la esencia del Hijo también un Espíritu? ¿No fue la obra de Jesús la obra del Espíritu Santo? ¿No fue en ese tiempo la obra de Jehová llevada a cabo por un Espíritu igual al de Jesús? ¿Cuántos Espíritus puede tener Dios? Según tu explicación, las tres personas del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una; de ser así, hay tres Espíritus, pero tener tres Espíritus significa que hay tres Dioses. Esto significa que no hay un único Dios verdadero; ¿cómo puede esta clase de Dios seguir teniendo la esencia inherente de Dios? Si aceptas que solo hay un Dios, entonces ¿cómo puede Él tener un hijo y ser un padre? ¿No son todas estas simplemente tus nociones? Solo hay un Dios, solo hay una persona en este Dios y solo un Espíritu de Dios, así como está escrito en la Biblia que ‘solo hay un único Espíritu Santo y un único Dios’. Independientemente de que el Padre y el Hijo de los que hablas existan, solo hay un Dios después de todo y la esencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en la que creéis es la del Espíritu Santo. En otras palabras, Dios es un Espíritu, pero es capaz de hacerse carne y vivir entre los hombres, así como estar sobre todas las cosas. Su Espíritu lo incluye todo y es omnipresente. Él puede estar simultáneamente en la carne y dentro y encima del universo. Como todas las personas dicen que Dios es el único Dios verdadero, entonces, ¡solo hay un Dios y nadie lo puede dividir a voluntad! Dios es un solo Espíritu y una sola persona; y ese es el Espíritu de Dios” (‘¿Existe la Trinidad?’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Algunos pueden decir: ‘El Padre es el Padre; el Hijo es el Hijo; el Espíritu Santo es el Espíritu Santo y, al final, Ellos serán hechos uno’. Entonces ¿cómo los deberías hacer uno? ¿Cómo pueden ser hechos uno el Padre y el Espíritu Santo? Si Ellos fueran inherentemente dos, entonces sin importar cómo se unan, ¿no seguirían siendo dos partes? Cuando dices hacerlos uno, ¿no consiste simplemente en unir dos partes separadas para conformar un todo? Pero ¿no eran dos partes antes de ser hechas un todo? Cada espíritu tiene una esencia distinta y dos espíritus no pueden ser convertidos en uno. Un espíritu no es un objeto material y es diferente a cualquier otra cosa en el mundo material. Tal como lo ve el hombre, el Padre es un Espíritu, el Hijo otro y el Espíritu Santo otro, y después los tres Espíritus se mezclan como tres vasos de agua en un todo. ¿Acaso no es esto hacer de los tres uno? ¡Esta explicación es errónea y absurda! ¿No es esto dividir a Dios? ¿Cómo pueden ser hechos uno el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo? ¿No son Ellos tres partes con una naturaleza diferente cada una?” (‘¿Existe la Trinidad?’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después, dijo en su enseñanza: “Las palabras de Dios Todopoderoso analizan minuciosa, clara y completamente la falacia de la Trinidad. Podemos ver que Dios es el único Dios verdadero, que Él es el Espíritu Santo, del cual solo hay uno, solo que con diferentes nombres. Dios encarnado es el Espíritu Santo en la carne, y la esencia de su carne es el Espíritu Santo. Como sea que lo llamemos al orar, Dios, Espíritu Santo y Dios encarnado son uno solo, un Espíritu. Nadie puede negar este hecho. Dios es el Amo de todas las cosas en el universo. Es el Espíritu todopoderoso, omnisciente y universal. Es omnipresente y omnipotente. Puede crear los cielos, la tierra y todas las cosas, y puede guiar la vida de los hombres en la tierra. También puede hacerse carne como el Hijo del hombre para redimir y salvar a las personas, de acuerdo con lo que necesiten. El Espíritu de Dios también tiene control sobre todas las cosas en el universo. Si siguiéramos lo que dice el mundo religioso, que Jehová Dios es el Padre que creó el universo y está en el cielo realizando la obra de gestión y planeamiento, mientras que el Señor Jesús es el Hijo, enviado por el Padre para redimir a la humanidad, entonces, cuando el Señor Jesús resucitó y ascendió al cielo, no tendría nada que hacer. Tendría que confiar en el Espíritu Santo. Cada persona de la Trinidad tiene su propio rol. Hay responsabilidad por los cielos y por la tierra, y por la obra hecha en la humanidad. ¿No es eso dividir a Dios en tres partes? Entonces, ¿Dios seguiría siendo el único Dios todopoderoso, omnisciente y omnipotente? ¿No es contradictorio? Solo hay un Dios, y Él mismo gestiona y salva a la humanidad. Dividirlo en tres partes es segmentarlo. ¡Eso es resistirse a Dios y blasfemarlo!”.

Las palabras de Dios me conmovieron mucho. ¡Vi que la Trinidad que había tenido en mi corazón durante años no existía! Creímos en el Señor durante años, siempre insistiendo que es el único Dios, pero lo dividimos en tres personas y no supimos cómo hacer que esos tres Dioses volvieran a ser uno. ¿No fue una tontería? Pensé en esos famosos pastores con sus explicaciones contradictorias de la Trinidad. Cuando luchan por aclarar, dicen que Dios es insondable y misterioso, Nos cubren los ojos. Vi que creer en Dios sin conocerlo y que dividirlo es, en realidad, resistirse a Dios y faltarle al respeto. Ante este pensamiento, me sentí en deuda con Dios. Pero seguía confundido, porque la Biblia dice: “Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre Él. Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido” (Mateo 3:16-17). Dios es un Espíritu, un Dios. El Señor Jesús fue bautizado en el río Jordán, y el Espíritu Santo testificó que Él era el Hijo de Dios, y también el Señor Jesús le oró a Su Padre en el cielo muchas veces. ¿Cómo podemos entender eso? De verdad quería entenderlo, por lo que le pregunté al hermano Li.

Me dijo: “Sí, el Señor Jesús le oró a Dios y lo llamó Su Padre en el cielo. Hay un misterio en esto. Antes de que el Señor Jesús empezara Su ministerio, Él no sabía que era Dios en la carne porque cuando el Espíritu obra en la carne, Él es normal, no sobrenatural. Es como una persona normal. Por eso, por supuesto que Él oraría a Su padre en el cielo. El Señor Jesús oraba como ser humano al espíritu de Dios. Es completamente natural. Cuando el Señor Jesús comenzó Su ministerio, el Espíritu Santo habló, y dio testimonio de que Él era Dios en la carne. Recién entonces supo Él Su verdadera identidad. Aún oró al Padre, lo que demuestra que Cristo es humilde y oculto, y Su esencia es sumisa a Dios por completo”. Veamos un video de la lectura de las palabras de Dios Todopoderoso que aclara esto. Dios Todopoderoso dice: “Cuando Jesús llamaba a Dios en el cielo por el nombre de Padre al orar, solo lo hacía desde la perspectiva de un hombre creado, solo porque el Espíritu de Dios se había vestido con la carne de un hombre ordinario y normal y tenía la cáscara exterior de un ser creado. Incluso si dentro de Él estaba el Espíritu de Dios, Su apariencia externa seguía siendo la de un hombre normal; en otras palabras, había pasado a ser el ‘Hijo del hombre’ del que todos los hombres, incluido el propio Jesús, hablaban. Dado que es llamado el Hijo del hombre, Él es una persona (sea hombre o mujer, en cualquier caso una con el caparazón exterior de un ser humano) nacida en una familia normal de personas ordinarias. Por tanto, que Jesús llamara a Dios en el cielo por el nombre de Padre era igual a cuando vosotros lo llamasteis Padre al principio; Él lo hizo desde la perspectiva de un hombre creado. ¿Recordáis todavía la oración del Señor que Jesús os enseñó para memorizar? ‘Padre nuestro que estás en los cielos…’. Él pidió a todos los hombres que llamaran a Dios en el cielo por el nombre de Padre. Y como Él también lo llamaba Padre, lo hacía desde la perspectiva de uno que está en igualdad de condiciones con todos vosotros. Como llamasteis a Dios en el cielo por el nombre de Padre, Jesús se consideraba en igualdad de condiciones que todos vosotros, como un hombre escogido por Dios (es decir, el Hijo de Dios) sobre la tierra. Si llamáis a Dios Padre, ¿no es porque sois un ser creado? Por muy grande que fuera la autoridad de Jesús en la tierra, antes de la crucifixión, Él era simplemente un Hijo del hombre, dominado por el Espíritu Santo (es decir, Dios), y uno de los seres creados de la tierra, porque aún tenía que completar Su obra. Así pues, que llamara Padre a Dios en el cielo, era únicamente por Su humildad y obediencia. Que se dirigiera a Dios (es decir, al Espíritu en el cielo) de esa manera no demuestra, sin embargo, que Él fuera el Hijo del Espíritu de Dios en el cielo. Más bien, era simplemente que Su perspectiva era diferente, no es que Él fuera una persona distinta. ¡La existencia de personas diferentes es una falacia! Antes de Su crucifixión, Jesús era un Hijo del hombre sujeto a las limitaciones de la carne, y Él no poseía la plena autoridad del Espíritu. Por esta razón, Él sólo podía buscar la voluntad de Dios Padre desde la perspectiva de un ser creado. Es como cuando oró tres veces en Getsemaní: ‘No sea como yo quiero, sino como tú quieras’. Antes de que lo pusieran en la cruz, Él no era más que el Rey de los judíos; Él era Cristo, el Hijo del hombre, y no un cuerpo de gloria. Esa es la razón por la que, desde el punto de vista de un ser creado, llamaba Padre a Dios” (‘¿Existe la Trinidad?’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Hay otros que dicen: ‘¿No declaró Dios expresamente que Jesús era Su Hijo amado?’. Jesús es el Hijo amado de Dios, en quién Él se regocija grandemente; esto ciertamente fue dicho por Dios mismo. Eso fue Dios dando testimonio de sí mismo, pero simplemente desde una perspectiva diferente, la del Espíritu en el cielo dando testimonio de Su propia encarnación. Jesús es Su encarnación, no Su Hijo en el cielo. ¿Entiendes? ¿No indican las palabras de Jesús, ‘Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí’ que Ellos son un Espíritu? ¿Y acaso no se debe a la encarnación que Ellos fueran separados entre el cielo y la tierra? En realidad, siguen siendo uno; más allá de todo, es simplemente Dios dando testimonio de sí mismo. Debido al cambio en las eras, a los requisitos de la obra y a las diferentes etapas de Su plan de gestión, el nombre por el que el hombre llama a Dios también difiere. Cuando Él vino a llevar a cabo la primera etapa de la obra, solo se le podía llamar Jehová, quien es el pastor de los israelitas. En la segunda etapa, el Dios encarnado sólo podía ser llamado Señor y Cristo. Pero en esos tiempos, el Espíritu en el cielo solo declaró que Él era el Hijo amado de Dios, y no mencionó que fuese el único Hijo de Dios. Esto simplemente no ocurrió. ¿Cómo podría Dios tener un único hijo? Entonces ¿no se habría hecho hombre Dios? Como Él era la encarnación, se le llamó el Hijo amado de Dios y, a partir de esto, llegó la relación entre Padre e Hijo. Se debió sencillamente a la separación entre el cielo y la tierra. Jesús oró desde la perspectiva de la carne. Como se había revestido de una carne de tal humanidad normal, fue desde la perspectiva de la carne desde donde Él dijo: ‘Mi caparazón exterior es el de un ser creado. Como me revestí de carne para venir a la tierra, ahora estoy lejos, muy lejos del cielo’. Por esta razón, Él solo podía orar a Dios Padre desde la perspectiva de la carne. Este era Su deber y aquello con lo que el Espíritu encarnado de Dios debía estar equipado. No puede decirse que Él no era Dios simplemente porque oraba al Padre desde la perspectiva de la carne. Aunque se le llamaba el Hijo amado de Dios, seguía siendo Dios mismo, porque Él no era sino la encarnación del Espíritu y Su esencia seguía siendo el Espíritu” (‘¿Existe la Trinidad?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El hermano Li siguió enseñando y dijo: “El Señor Jesús era Dios en la carne. Era el Espíritu de Dios en el cuerpo del Hijo del hombre, que poseía una humanidad normal. No parecía nada fuera de lo normal, pero tenía la propia esencia de Dios. Después que Él fuera bautizado y comenzara Su ministerio, Dios dio testimonio de que el Señor Jesús era Su Hijo amado. Así, Dios dio testimonio de la encarnación desde la perspectiva del Espíritu para que las personas siguieran y creyeran en el Señor Jesús, y supieran que Él era de Dios. Si el Espíritu Santo hubiera dado testimonio directamente de que el Señor Jesús era Dios en la carne, a las personas les habría sido difícil aceptarlo porque no sabían nada de la encarnación de Dios. La encarnación era algo nuevo para las personas, y no sabían nada de ella. Nunca habrían imaginado que el Hijo del hombre, esta persona común, era la personalización del espíritu de Dios en la carne. En Su obra, el Señor Jesús expresó muchas palabras, trajo el camino del arrepentimiento, mostró señales y maravillas, y reveló por completo la autoridad y el poder de Dios. Pero las personas no podían ver, por Su obra y Sus palabras, que el Señor Jesús era Dios mismo, la aparición de Dios. Con base en la estatura de las personas en ese momento, Dios dio testimonio de que el Señor Jesús era Su hijo amado y permitió temporalmente que las personas tomaran al Señor Jesús como Su Hijo. Eso encajaba en las nociones de las personas y les resultaba fácil de aceptar. El Señor Jesús solo realizaba la obra de redención, por lo que, sin importar cómo lo llamaban las personas, solo necesitaban aceptarlo como su Salvador, que les perdonaran sus pecados, y ser calificadas para disfrutar la gracia de Dios. Al orar a Dios en el cielo como Su Padre, el Señor Jesús lo llamaba Dios desde la perspectiva de una persona creada. Esto mostraba cuán humilde y oculto es Dios. El Señor Jesús era Dios mismo, pero no se presentó como Dios. En cambio, le enseñó a las personas a orar y las guió para que conocieran a Dios, todo desde la perspectiva de un ser creado. Así, las personas no sentirían a Dios tan elevado y fuera de alcance, sino que acercaría al hombre y a Dios. Esta era la sabiduría en la obra de Dios. Era lo que necesitábamos como humanos, y lo que necesitaba la obra de salvación de Dios”.

Esto me aportó mucho esclarecimiento, Vi que tras esta Escritura está la sabiduría de la obra de Dios y Su amor por la humanidad. Pero, al carecer de entendimiento, vemos que la Biblia menciona al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y dividimos a Dios en tres personas, tres Dioses, basándonos en nuestras nociones. ¡Eso es una verdadera blasfemia hacia Dios! En un instante, la falacia de que Dios es una Trinidad se derrumbó en mi interior. Fui liberado. Las palabras de Dios dicen: “El Espíritu en Jesús, el Espíritu en el cielo y el Espíritu de Jehová son todos uno. Se le llama el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, el Espíritu intensificado siete veces y el Espíritu que todo lo incluye. El Espíritu de Dios puede llevar a cabo tanta obra. Él es capaz de crear el mundo y destruirlo inundando la tierra; puede redimir a toda la humanidad y, además, conquistarla y destruirla. Dios mismo lleva a cabo esta obra y ninguna de Sus personas puede hacerla en Su lugar. Su Espíritu puede llamarse por el nombre de Jehová y Jesús, así como el Todopoderoso. Él es el Señor y Cristo. También puede convertirse en el Hijo del hombre. Él está en los cielos y también en la tierra; Él está en lo alto sobre los universos y entre la multitud. ¡Él es el único Señor de los cielos y la tierra! Desde la época de la creación hasta ahora, el Espíritu de Dios mismo ha llevado a cabo esta obra. Sea la obra en los cielos o en la carne, todo lo realiza Su propio Espíritu. Todas las criaturas, tanto en el cielo como en la tierra, están en la palma de Su mano todopoderosa; todo esto es la obra de Dios mismo y nadie más puede realizarla en Su lugar. En los cielos, Él es el Espíritu pero también es Dios mismo; entre los hombres, Él es carne pero sigue siendo Dios mismo. Aunque se le pueda llamar por cientos de miles de nombres, Él sigue siendo Él mismo, y es la expresión directa de Su Espíritu. La redención de toda la humanidad a través de Su crucifixión fue la obra directa de Su Espíritu y también lo es la proclamación a todas las naciones y tierras durante los últimos días. En todas las épocas, solo se puede llamar a Dios el único Dios verdadero y todopoderoso, el Dios mismo que todo lo incluye. Las distintas personas no existen, mucho menos esta idea del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. ¡Solo hay un Dios en el cielo y en la tierra!” (‘¿Existe la Trinidad?’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después de leer esto, el hermano Li enseñó: “Dios es el Creador, quien creó a la humanidad. Es Jehová Dios, que dictó las leyes y los mandamientos por el bien de la humanidad, para guiar su vida en la tierra. También es nuestro Salvador, el Señor Jesús, que nos redimió del pecado. Aún más, es Dios Todopoderoso, que regresó en los últimos días para juzgar a toda la humanidad. El Señor Jesús que hemos ansiado ha regresado. Es Dios Todopoderoso. Ha estado obrando en la tierra durante más de dos décadas, expresando la verdad y realizando la obra de juicio de los últimos días. Ha abierto el rollo. Nos ha dado las verdades para purificarnos y salvarnos por completo. Esto cumple las profecías del Señor: ‘Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis entender. Sin embargo, cuando el Espíritu de la verdad venga, Él os guiará hacia toda la verdad’ (Juan 16:12-13). ‘Y si cualquier hombre oye Mis palabras y no las cree, Yo no lo juzgo porque Yo no he venido a juzgar al mundo sino a salvarlo. Aquel que me rechace y que no reciba Mis palabras, tiene uno que lo juzga: la palabra que Yo he dicho, esa misma lo juzgará en el último día’ (Juan 12:47-48)”.

Oír esto me resultó muy emocionante. El Señor Jesús ha regresado y expresado verdades para realizar la obra de juicio en los últimos días. Con razón sentí que esas palabras tenían tanto poder y autoridad, como si fueran la voz de Dios. ¡En verdad eran las palabras de Dios! Emocionado, le dije al hermano Li: “Ahora comprendo. Y sea el Espíritu de Dios o Su encarnación, Él es Dios mismo. No hay Trinidad. Sin estas verdades expresadas por Dios Todopoderoso, nadie podría refutar plenamente y desnudar esta falacia que ha sido debatida durante casi 2000 años. Solo Dios mismo podría revelar esta verdad. ¡Estoy seguro de que las palabras de Dios Todopoderoso son la voz de Dios y de que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús regresado! ¡Ahora estoy listo para aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días! ¡Agradezco a Dios Todopoderoso por resolver por completo esta confusión que me ha asolado durante más de 20 años!”.

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